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'Cisne Negro', bajo la piel de la obsesión

No las tenía todas conmigo cuando vi los primeros avances de la última película de Aronofsky ('Réquiem por un sueño', 'El árbol de la vida'). Su interés por las historias opresivas, la amargura de la vida que tanto le gusta retratar y la imposibilidad de tener lo que uno desea, ya que todo se nos acaba escapando entre los dedos como una fina arenilla, jamás sintonizaron conmigo, que bastante tengo con ser un poco sensible hacia lo que me rodea para darme cuenta de que la vida puede ser una mierda. Pero es que también puede ser maravillosa, y chapotear en el lado negativista es algo con lo que nunca me ha interesado perder el tiempo.

La cosa se me resquebrajó un poco cuando mi novia dijo que era una de las mejores películas que había visto. Ella, siempre curiosa por el anticonfín del frikismo, le dio un voto de confianza y salió sumamente emocionada. Ella, que renegaba tanto como yo de Aronofsky, me dijo que se la compraría en cuanto saliese. Eso sí que me dejó de una pieza, más aún cuando me aseguró que iría al cine conmigo para verla de nuevo. Si el río suena...

Así que me armé de esa capacidad mía que tengo a veces de desprenderme de los prejuicios para ver el film como un recién nacido, y he de decir que salí muy satisfecho.

'Cisne Negro' cuenta la historia de Nina Sayers, una niña que ha sido educada por una madre obsesiva para convertirse en un genio de la danza. En un momento dado de su carrera, la que le hubiese gustado tener a su madre, le llega la oportunidad de interpretar el papel principal de 'El lago de los cisnes', con el agravante de que tenía que transformarse para encarnar también al cisne negro. Esa transformación, en principio inocua, se convertirá para ella en una obsesión que e llevará a transformar su propia percepción de la vida, ya que ella es el cisne blanco ideal, virtuoso, puro e inocente, nada que ver con la irreverencia que le exige otro genio: su coreógrafo, capaz de sacar de sus bailarines el máximo con métodos tan expeditivos como eficaces.

'Cisne Negro' es una película de bajo presupuesto y recursos más que limitados, pero los que posee los amortiza hasta conseguir que el espectador se sumerja en un viaje interior hacia la catarsis. Aronofski nos propone contemplar la obsesión, casi la locura, desde el interior de su protagonista, no desde fuera, como habría sido lo fácil. Mantener ese tono de principio a fin, sin caer en tentaciones narrativas que desdigan la fórmula (como 'Distrito 9'), requiere de una claridad de ideas y una seguridad de paso que sólo puede alcanzarse con un guión sencillo, casi simple, pero precisamente por ello muy directo a la entraña del espectador. La historia no ahorra en flirteos con lo tenebroso, la sombra que puede haber en toda mente humana susceptible de las pasiones y debilidades humanas.


Remata la jugada una interpretación sublime, enorme, poderosa e irrefutable de una Natalie Portman que despliega una clase magistral de oficio y clase; una actriz capaz de meterse en el papel hasta el punto de estudiar danza para adoptar esa peculiar pose de toda profesional de este ramo. Adelgazó, aprendió, sufrió y se rompió una costilla (la producción era tan humilde que carecía de seguro médico), pero no desfalleció. De hecho, toda la película es Natalie, sin cuya magistral aproximación al personaje habría hecho decantarse el leve equilibrio hacia el lado de lo mundano. Con razón ha ganado el Oscar. Junto a ella un Vincent Cassel que se sale y una fugaz Wynona Ryder más que digna rematando la credibilidad de unos personajes que han mamado tarima y escenario desde su más tierna juventud.

Sin perder del todo el gusto por la narración opresiva, aunque soltando un poco la mano con el atenuante de que exploramos la locura desde dentro, Aronofsky consigue lo que todo espectador puede pedir al precio de su entrada: evasión y aliento contenido en un canto a la danza, al arte, a la obsesión, la catarsis, la eclosión y la muerte. Creo que me ha gustado porque es la película menos Aronofski que he visto de las que, hasta el momento, ha rodado. No sé será un cambio efectivo de su forma de hacer cine, pero lo que tengo claro es que este director es versátil dentro de sus lindes, lo cual le ha hecho ganarse, al menos, mi beneficio de la duda.

Os la recomiendo, pero como fui yo a verla: libres de prejuicios.
'Cisne Negro', bajo la piel de la obsesión Reviewed by Omar El Kashef on 20:24 Rating: 5

7 comentarios:

asmeil dijo...

Muy de acuerdo en lo que dices. Cómo Shutter Island te asoma a las miserias de la mente rota, de los giros del alma que rompe la realidad y desborda al espectador

Tremandur dijo...

Pues lo siento pero yo no estoy de acuerdo... porque la premisa inicial de la niña bien no la comparto. La protagonista lleva una vida de rígida disciplina porque la madre no sabe como tratar el problema mental de su hija. A la madre le hubiese gustado tener la carrera de ella pero sabe que su hija no puede tener esa carrera porque es una escizofrénica paranoide. La forma de mantener controlada a un tipo de persona como esta sin medicación es con vigilancia y sobretodo disciplina... la que le daba la danza. El problema le viene a la protagonista cuando consigue el papel que su madre pensaba que nunca le iba a llegar. Ahí se va todo de madre (nunca mejor dicho) y la esquizofrenia de la protagonista se agudiza y desborda.
Si Portman hubiese sido capaz de interpretar a esta niña mojigata sin clichés, hubiese sido impresionante... pero como no ha sido así, para mi gusto es simplemente mala; entretiene pero no llega a lo que podría ser.

Jorge dijo...

Me ha parecido un peliculón, pero al mismo tiempo me he aburrido como una ostra. En general, las películas basadas en delirios esquizoides no despiertan mi interés lo más mínimo (El Maquinista se salva, pero por poco).

Francisco J. dijo...

Peliculón, Natalie Portman está espectacular, creo que el señor Aronofsky va camino de convertirse en uno de esos directores imprescindibles a la altura de los más grandes.

Bulldozzzer dijo...

Estoy muy de acuerdo en lo vertido por tí Avatar. Salí muy gratamente sorprendido de la película, que si bien creo algo confusa en ciertos aspectos, me pareció mucho más que interesante.

Lo que más curioso me parece es el apunte de Tremandur, pues raro es que para no ser capaz de interpretar eso que dice le dieron un oscar, y para mi gusto muy merecido.

Tremandur dijo...

La estatuilla es un buen garante de calidad, pero todos sabemos que no siempre se han dado según ese baremo... Pero sin buscar cizañar, quizás tenga que volver a ver la película tras este tiempo pasado para ver me reafirmo o encuentro puntos en común con lo que comentáis. :)

Un saludo.

Bulldozzzer dijo...

A mí el baremo Oscarístico me la refanfinfla, ya que un premio que no puede quedar desierto lo único que deja claro es que el premiado no tiene porqué ser bueno, si no el mejor de los que hubiera. En cualquier caso, yo creo que hay un momento en el que de manera flagrante se demuestra la buena interpretación de Amidala, y es cuando al final interpretando al cisne negro, pese al maquillaje y tal, vemos que la expresión de su rostro ha cambiado, más decidida, agresiva. Creo que en ese momento se certifica que era una muy buena interpretación.

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