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'Mass Effect', cine, literatura y "Space Opera" en bits

Por Avatar

Si algo me congratula en esto de los videojuegos, es que cada vez me quedo con menos dedos a la hora de contar las posibles obras maestras de esta industria. Dada la gran variedad de géneros y de gustos, es muy difícil llamar a las puertas del Olimpo del entretenimiento electrónico y reclamar un sitio por derecho propio. Algunas joyitas, como 'Gears of War' son un ejemplo de esto que os digo, y a las ventas me remito. A diferencia de otros soportes de ocio, es posible que aquí el número de unidades vendidas sí que sea un dato inherente a la calidad, ya que el jugón exigtente no se gastará alrededor de 70 euros por un trabajo mediocre. Algo tendrán, ¿no?

Hoy os quiero hablar de 'Mass Effect', del que hace algo menos de un año que vengo disfrutando y que descubrí tarde con respecto a los más ortodoxos gurús del videojuego. 'Mass Effect' (ME) es una aventura gráfica con toques de rol y acción en tercera persona. En su historia, que bebe mucho del cine y los grandes clásicos literarios del género, se nos cuenta que la humanidad ha descubierto en el espacio los llamados relés de masa, unos artefactos dejados por una antigua civilización alienígena desaparecida, los proteanos, que permiten a las naves viajar a velocidades superiores a la de la luz. Así, la humanidad da el salto para incorporarse a la sociedad intergaláctica, poblada de numerosas especies muy diversas y gobernada desde la Ciudadela, una macroestación espacial que también es una misteriosa herencia de los proteanos. Como recién llegados, los humanos tendrán que enfrentarse al ninguneo y a los prejuicios de otras razas más veteranas.



Encarnamos al (la) comandante Shepard y lideramos un grupo de élite con el que recorreremos los rinones más insólitos de la galaxia a bordo de la Normandy, una patrullera de la Alianza terrestre, para desvelar uno de los misterios más vedados del universo, y del que depende la seguridad de todos sus habitantes.

Nada más iniciarse, el juego se presenta con una indiscutible calidad gráfica desde la interfaz misma. Eliminando la distinción entre interfaz y juego en sí, empezaremos "recreando" el perfil "dañado" de Shepard, que viene a ser lo mismo que crear al personaje a nuestro gusto mediante un poderoso editor de rasgos físicos. Podremos elegir el género, el tono de piel, rasgos faciales, cicatrices, pelo y demás detalles que harán de nuestro personaje alguien único en el rico universo de ME. También decidiremos la procedencia de nuestro personaje, ya sea un habitante de la Tierra, un colono espacial, alguien oriundo de una estación espacial o un huérfano que ha perdido a los suyos en alguna de las batallas que ya marcan la experiencia humana en el espacio. Todo ello dará carácter a nuestro personaje, y no sólo desde el punto de vista estético.

Si, por un lado, ME destaca por un apartado gráfico, que puede abrumar a quien se asome por primera vez a este juego, no menos peso lleva el guión, que deja en pañales a muchos intentos cinematográficos por llevar a la pantalla una historia la mitad de ambiciosa. Claro que un videojuego que permite más de 10 horas de entretenimiento da mucha más cancha que una peli de dos horas, pero eso no quita que la historia, los diálogos y la enorme riqueza del trasfondo sean un valor de por sí. ME no inventa nada, desde luego, sino que coge los tópicos del género y los conjuga a su propio estilo, apostando por una línea estéticamente limpia y muy tecnológica.

La mecánica de ME nos llevará a realizar misiones por el espacio con un grupo de soldados de élite. Algunas de estas misiones son secundarias, que no harán sino bonificarnos de cara a las principales, las que hacen que el argumento avance. Viajaremos por sistemas, y dentro de éstos, exploraremos planetas, lunas y naves a la deriva en busca de artefactos, en misiones de salvamento y de exploración, para ir juntando las piezas de un rompecabezas que pondrá en juego la misma sociedad interplanetaria. Así pues, el universo es relativamente abierto, y nos permitirá completar las misiones en el orden que queramos, y siempre será recomendable explorar cada rincón posible para hacernos con los "premios", en forma de armas, armaduras, dinero, etc.

Como he dicho, no andaremos solos en nuestras aventuras. Nos acompañará una variedad de personajes dotados con una profunda riqueza de trasfondo, variables en cuanto a la raza de procedencia, el género y la psicología. Los hay más tranquilos, de métodos más sutiles, y los hay más salvajes y gatillo más fácil. Cada cual tiene una función en el pelotón, y tú, como jugador, deberás escoger qué configuración será la mejor para la misión. Hay seis clases de personaje: el soldado, especialista en combate y armamendo; el ingeniero, especialista en tecnología y electrónica; el adepto, especialista en biótica (una suerte de poderes psiónicos); el infiltrado, especialista en combate y tecnología; el vanguarda, especialista en biótica y armamento y el centinela, especialista en biótica y tecnología. Los tres primeros son, por así decirlo, personajes puros en lo suyo, mientras que los demás tienen una especialización mixta que a veces resultará un problema en combate (ya se sabe que el que mucho abarca, poco aprieta). Por cierto, en la creación de personaje tendremos que elegir en qué se especializa nuestro personaje.


La especialidad implica las habilidades con las que parte en personaje, y también determina aquellas a las que nunca podrá acceder. Por ello, un soldado nunca podrá dominar la biótica o la ingeniería. Es por ello que resulta recomendable ser muy juicioso a la hora de elegir, pues nunca se sabe qué habilidades nos vendrán mejor. El interés de la biótica radica en la capacidad de influir físicamente en otros personajes durante el combate, ya sea elevándolos por el aire, reduciendo su vitalidad, zarandeándolos contra la sparedes, etc. La ingeniería es lo mismo, pero aplicado a todo lo electrónico, incluidos los robots y formas de vida de IA (podremos anular escudos protectores, reventar mecanismos, hacer explotar armas, etc).

Cada miembro del pelotón goza de cierta IA que le impulsará a actuar por su cuenta según las amenazas. No obstante, contaremos con una sencilla interfaz que detiene el juego y nos permitirá impartir órdenes a nuestra gente, dando lugar a sí a una acción coordinada muy vistosa en el desarrollo del combate. Por ejemplo, podemos ordenar a uno de los nuestros que eleve por el aire a un enemigo mientras indicas a otro que lo abata con su rifle de francotirador y tú tomas una posición elevada. Es muy táctico. La pega es que nunca puedes llevar a más de dos acompañantes a la vez. Lo bueno es que, aunque lo maten en combate, volverá al final del enfrentamiento.

El sistema de especialidades y habilidades está íntimamente relacionado con un sistema evolutivo del personaje basado en el reparto de puntos de experiencia en árboles de habilidades. Cuando lleguemos a cierto nivel en unas, desbloquearemos otras, y así hasta convertir a nuestra gente en un arma andante. Esto, unido a la ingente cantidad de armas (escopetas, pistolas, ametralladoras, rifles de precisión), municiones (incendiarias, blindadas, etc) armaduras y escudos cinéticos personales, hace que la posibilidad de personalización operativa sea prácticamente ilimitada.

ME apuesta, no obstante, por un equilibrio entre la acción, la interacción verbal y el argumento. Tendremos que esmerarnos por averiguar por dónde entrarle a los personajes, ya sean embajadores de la Ciudadela o contrabandistas de los bajos fondos. Habrá que mimar las habilidades sociales para saber convencer o coaccionar como es debido, y así desbloquear opciones de diálogo que nos permitan resolver situaciones sin apenas mancharnos las manos. Y, para colmo, todo va envuelto en una banda sonora que nos sumirá en el contexto con una eficacia de diez. No hay una sola forma de lograr los objetivos, y de nuestra capacidad de atarnos la lengua dependerá el desenlace de no pocas situaciones. A medida que vayamos optando por una forma de ser más o menos diplomática, nuestro personaje derivará hacia uno de los extremos y debloqueará opciones de interacción únicas y acordes con el tono preferido.

Lo que yo mejoraría es la movilidad en combate, que a veces hace que parezcamos un poco torpes en las transiciones de movimientos, así como la eficacia de las acciones de cobertura. En ocasiones, las taras en estos apartados hacen que no veamos bien al enemigo o reaccionemos tarde a sus ataques. También se echa de menos más libertad en los viajes por el espacio, y el uso de la Normandía, aunque quizá sea más apropiado hablar de un mayor número de enclaves visitables al margen de las misiones. Poder ir a cualquier planeta y negociar, comprar o vender allí sería interesante, pero uno es consciente de las limitaciones de programación. Sin duda, este anhelo mío es indicador de cuán alto está ya el listón en este juego.

Hay a quienes ME les ha parecido un mal juego por abarcar mucho y apretar poco, pero yo creo firmemente que, con sus defectos, es una apuesta valiente y muy entretenida. Estoy deseando que salga la segunda parte, anunciada en el pasado E3, donde los diseñadores dicen que han echado el resto, con muchas novedades y mejoras en la jugabilidad. Si ya era bestia la criatura, qué habrán hecho con ella.

Os dejo con algún avance.

'Mass Effect', cine, literatura y "Space Opera" en bits Reviewed by Omar El Kashef on 13:10 Rating: 5

3 comentarios:

Milán dijo...

Estupendo artículo Av, ME es un juegazo de categoría y coincido plenamente en lo que has expuesto, si este es bueno la segunda parte...

Robotto dijo...

Totalmente de acuerdo.

En lo que a mi respecta, Mass Effect ha sido todo un descubrimiento.
No solo ha conseguido ganarse de nuevo mi confianza para con los juegos de rol ambientados en un marco ciencia ficción, sino que su banda sonora me está acompañando a la perfección en la lectura de las novelas de John Scalzi. (Por cierto, un millón de gracias por la recomendación.)

A la par que juego a M.E. estoy acabando 'La Colonia perdida', y francamente, entre la soberbia composición de Walls y Hulick y el apoyo de la ambientación del juego al universo de las novelas de Scalzi, uno acaba mirando al cielo por las noches suspirando como un niño. :)

Saludos y felicitaciones por un buen artículo, como es habitual.

Avatar dijo...

Hola compañeros

Milán, me acuerdo de las caras que se nos quedaban el día que estrenamos el juego. Sólo creando el personaje se nos fue media tarde. A ver si podemos disfrutar de la segunda parte y más en ese mismo marco.

Robotto, estoy encantado de leerte por aquí. Sé que muchos de vosotros lurkeáis, pero siempre es de agradecer sentiros; y más cuando una recomendación mía ha hecho tanto y tan buen efecto. Cuando lea Las brigadas fantasma postearé un comentario por aquí. Ahora me estoy leyendo la primera novela, precisamente, de Mass Effect, de la que también espero hablar.

Con todo, un abrazo, y gracias por pasaros ;)

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