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'Django desencadenado', quizá el western menos western de Tarantino


Tarantino es un cineasta hecho a sí mismo a base de ver mucho cine, copiar lo que le gusta y disfrutar con ello como un crío con su propio parque temático. Casi toda su filmografía ha estado influida por los espagueti western y la caspa de los sesenta y setenta, pero eso no ha impedido que sus películas tengan una identidad propia más que reseñable.

Cuando oí que estaba preparando (por fin) un western, algo me dijo en la cabeza que una de dos: o ponía en el horno todas sus influencias del género sin disimulo o se iba por otros derroteros. Fiel a su estilo, no ha dejado de sorprenderme. Y me ha sorprendido porque 'Django desencadenado' (la D es muda, pero la venganza no :p) es un poco de todo y algo de nada, y precisamente por eso me gusta. Yo creo que, sin pretenderlo, Tarantino ha firmado una de sus películas más "serias" en el sentido de que nos presenta un retrato nada edulcorado de la esclavitud en los Estados Unidos, con todas las connotaciones de brutalidad y psicología que ayudan a definir uno de los episodios más oscuros de la historia de ese país. Ojo, no pretende ser un alegato, pero sí utilizar un hecho indiscutible, con toda su vehemencia, para dar combustible a la clásica historia de amor y venganza.

Hay momentos en la película que son especialmente duros en la cosificación del negro durante aquella época, sin caer, afortunadamente, en el sí porque sí. El caso es que, a ratos, Tarantino consigue llevarnos de la mano a la intensa deshumanización (con guiños a la eugenesia) del que es diferente al tiempo que nos da un respiro con sus típicos interludios humorísticos, consiguiendo en su conjunto un relato muy equilibrado, con buen ritmo y adecuado desarrollo a pesar de las casi tres horas de metraje. Una de las cosas que más se agradecen del trabajo de este realizador es que consigue huir de los cánones narrativos, consiguiendo que la historia no sea previsible del todo o, dicho de otra manera, que imaginas cómo va a ser el final pero no eres capaz de sospechar las paradas que irá haciendo el guion hasta llegar. Es algo muy refrescante en un momento en el que todo se filma según las fórmulas preestablecidas por los estudios en función de sus criterios de rendimiento de la película. Así, 'Django desencadenado' cuenta con una serie de giros narrativos que obligan al espectador a cambiar de perspectiva, aparte de postura en la butaca.

La realización está llena de la intencionalidad que rezuma el director en todo momento. Se nota (como siempre en él) que es un criatura y no un encargo de estudio, y mima cada plano, cada giro y cada palabra con la intensidad que se merece, siempre influido, eso sí, por el cine más "cutre" de los sesenta y setenta que él pretende revisar y redignificar en nuestros días. Te puede gustar más o menos, pero es Tarantino, y eso ya es un aviso. Lo curioso es que, una vez metido al tema de los westerns, resulta que la historia de Django podría ser perfectamente la menos "vaquera" de la carrera de este cineasta. No hay ni la mitad de clichés al género que en otras de sus obras y eso es casi de agradecer. Lo dicho: amor, venganza y la brutalidad de la esclavitud, capaz de volver a los negros contra los negros en su propia tiranía, cosa que se suele olvidar en los relatos maniqueos de la esclavitud.

Otra de las cosas de las que puede presumir Tarantino es de sacar todo el jugo a sus intérpretes. Ya no hablemos de Christoph Waltz, que se sale como se salió en 'Malditos Bastardos', sino al elenco de secundarios que el director rescata de sus retiros de oro para darles un pequeño papel reivindicativo de sus buenos viejos tiempos. Don Johnson y Franco Nero (sí, el mismo Franco Nero de la otra 'Django' de 1966)  ponen la sal, pero otro de los fijos de Tarantino, Samuel L. Jackson, pone la pimienta como mayordomo negro de un esclavista blanco, y cómo se sale por los cuatro costados. Pero para monstruo ante la pantalla el cada vez más de otro mundo Leonardo DiCaprio, que rompe la pantalla como el despiadado esclavista Calvin Candie y llama a gritos a las puertas de unos Oscar que se empeñan en pasar de lado. Y si al talento de los actores metemos los guionazos del realizador, con ese toque de humor absurdo, obtendremos un producto tan redondo como cupiera cabría esperar.

En fin, que es un peliculón, como últimamente nos viene acostumbrando Quentin Tarantino, así como un fenomenal bálsamo para salir de la sala convencido de que te has entretenido de verdad.
'Django desencadenado', quizá el western menos western de Tarantino Reviewed by Omar El Kashef on 12:18 Rating: 5

1 comentario:

Manu Strawdog dijo...

Coincido totalmente con el análisis. No es, para mí, la mejor del director como he leído en más de un sitio, pero me ha gustado mucho. Se me pasaron volando las casi tres horas. Actuaciones brutales y escenas que ya se me han quedado grabadas.

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