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La cultura viable


Están pasando cosas en el mundo que me inquietan profundamente. Desde la puesta de moda de Wikileaks y demás actores secundarios que aspiran a su momento de gloria, estamos siendo testigos de la sordidez que puede esconder el buenismo en su variante también conocida como "lo políticamente correcto". Vaya por delante que éste es un concepto inventado en el mundo anglosajón que, como tantas otras cosas, hemos importado sin que nos importe (valga la redundancia) el precio que pagaremos por ello. Bueno, ya lo estamos pagando.

No es que buena parte de los trapos sucios que se airean me pille de sorpresa, porque uno tiende a buscar allí donde no apunta el foco del dueño del teatro y casi siempre ve las erratas entre líneas. Lo que me deja pálido y con un profundísimo sentimiento de indefensión es que veo ratificado con pelos y señales lo que en su momento mi subconsciente quería atribuir a la leyenda urbana. Así somos los seres humanos cuando intuimos que no hay salida.

Todo esto lo digo a colación de la reciente polémica que se ha reavivado a cuenta de la "Ley Sinde" que pretende acelerar el cierre de páginas web cuando se demuestre que se lucran directa o indirectamente al facilitar un servicio de intercambio de archivos protegidos por la ley de propiedad intelectual. No soy especialmente nacionalista ni localista, pero duele mucho ver cómo el celo de nuestro Gobierno (el que sea) en legislar contra la sociedad civil viene azuzado por las presiones extranjeras en defensa de su industria. Me refiero, cómo no, a la poderosísima industria audiovisual de Estados Unidos, que ve cómo deja de ganar dinero a espuertas con esto del streaming y demás fórmulas de consumo audiovisual.

No quiero entrar en el debate de los derechos del creador frente al derecho a que un ciudadano particular pueda prestar algo que ha comprado para que lo disfrute un tercero, porque no ando ligero de argumentos maniqueos y es un poco tarde. Sólo quiero compartir con vosotros un par de reflexiones que me resultan interesantes.

Ahora mismo estoy siguiendo la serie de 'Stargate Universe', enésimo spin-off de 'Stargate SG1' y que lleva la acción a un entorno mucho más adulto, opresivo y oscuro. Entiendo que lo que estoy viendo es cultura, y también que lo estoy haciendo en uno de esos espacios susceptibles de ser cerrados por la vía rápida, sin jueces y merced a un comité de sabios elegidos a saber con qué criterio y qué grado de objetividad. El caso es que a mí la serie me gusta, y es posible que me la compre... o no. Pongo la duda porque el otro día se confirmó que el canal SyFy decidió cancelar la serie, que deberá acabar en su segunda temporada (ya emitida aproximadamente en su primera mitad). Al principio sentí cierta indefensión, porque el producto me parece muy digno y ha sido víctima de una mala planificación en la parrilla de Estados Unidos, rozando apenas el millón de espectadores (¡¡¡un millón!!!). Nada, cuatro gatos, como quien dice. Pero miremos más allá de donde quiere centrarnos el del foco.


Si de defender toda manifestación cultural y creativa, ¿cómo interpretamos que un canal decida dar carpetazo ejecutivo a un proyecto que era perfectamente viable argumentalmente hablando? ¿Cómo digerir que se extinga una inquietud creativa, amén de cientos de puestos de trabajo, porque algo ha dejado de ser rentable desde un punto de vista bastante discutible? ¿Quién se puede oponer a eso? ¿Qué ley es la que defiende el arte del mercantilismo? ¿Y si Picasso no hubiese sido rentable para el primero que vio valor en su obra? Probablemente ahora sus cuadros estarían acumulando polvo en un garaje o decorando el cuarto de baño de algún mafioso checheno. A saber...

'Stargate Universe' no es más que un exponente. Esto pasa continuamente en la industria audiovisual estadounidense, sencillamente porque es eso: una industria. Es una palabra que lleva décadas acompañando al cliché y parece que nadie se da cuenta. No, no se dan cuenta de que el concepto de arte difiere enormemente dependiendo si se mira con el prisma europeo o americano. Aquí nos llenamos los ojos y la boca de artesanía, de inquietud y obras personales, mientras que allí lo único que vale es el resultado en taquilla, la publicidad y la audiencia.

Problema: esa gente está exportando el modelo "artístico" a nuestro entorno cultural del mismo modo que se inventó el problema del terrorismo y lo exportó al resto del mundo. ¿Para qué? Para aumentar su cuota de poder. Ni más, ni menos. ¿Conspiranoia? No, un hecho. Y si alguien quiere pruebas, le remito a todo lo que ha aflorado hasta el momento. Lo que es lamentable es que los aristas musicales de este lado del charco se pongan militantes para defender los derechos de unas discográficas (la mayoría con sede social en Estados Unidos) cuando ellos, lejos de perder, han ganado más dinero que el año pasado. Le están haciendo el trabajo sucio a sus patrones, pero allá ellos. Nos ahorraremos el hablar de un sector cinematográfico que busca cualquier excusa al alcance de sus diminutas manos con tal de obviar una muy necesaria reconversión sectorial; porque no podemos pretender ampararnos en el esquema cultural imperante (véase, Hollywood) queriendo mantener las coordenadas de la bohemia caduca. Más penoso es que no sepan que, perteneciendo a una dimensión cultural que nada tiene que ver con el modelo aspirado, lo defienden perpetrando un ejercicio de alienación y devaluación indigno de cualquiera presuntamente inteligente. Hemos oído de todo, incluido un cantautor mediocre hasta la náusea que se atreve llamar cobardes a los representantes democráticos de un sistema que él (ellos) propugna como ejemplar. Tssst, ojo, que sólo los que somos consecuentes podemos meternos con el poder público, especialmente cuando no recibimos subvenciones.

Pero dejad que vuelva un momentito al principio, a la criminalización de los internautas, del que habla tan alegremente la ministra, como un grupo reducido y poco organizado (se ve que no usa mucho Internet). Los poderes tienden a verlo todo desde un solo prisma, omitiendo que la realidad es mucho más compleja que sus ideas preconcebidas. Os pondré mi ejemplo: sí, veo series y películas en webs sospechosas, pero al mismo tiempo tengo una plataforma de pago que emite casi todas esas series. Unas las veo en la tele porque el horario me va bien, pero otras, sobre todo cuando la cadena decide cancelar, anular o cambiar indiscriminadamente el horario, las veo en la red. Pero sigo pagando. ¿En qué categoría me deja? ¿Soy un criminal o soy un ciudadano legal? ¿No seré acaso un criminal que cumple legalmente con sus deberes cívicos? Ya lo ve, señora ministra, las cosas son más complejas de lo que su parca realidad le da a entender.

Va siendo hora de que dejemos claros los conceptos, porque tendemos a confundir demasiado a menudo la viabilidad con el derecho a crear; la industria con el taller. Mientras sigamos adentrándonos en la lógica de la gran fábrica sin abandonar el taller, contribuiremos a hipotecar nuestra cultura a intereses que poco o nada tienen que perder en la filmografía de Alex de la Iglesia, que cree (de verdad lo ha dicho) alguien gana cientos de millones al año con esto de la mal llamada piratería. También gana la SGAE millones al año por criterios tan kafkianos como cargarle al peluquero que ponga los Cuarenta Principales y nadie dice nada. Recordemos al señor de la Iglesia que los Internautas pagamos un canon que demuestra nuestra presunta culpabilidad, usemos el soporte digital para almacenar el vídeo de la primera comunión o para bajarnos toda la discografía de Falete, tanto da. Si nos empeñamos en hacer sangre, habrá que hacérsela a todos los que abusan de su poder, no sólo de los que no estamos dispuestos a pagar por cualquier cosa. Y lo dice alguien cuyo lema es que mi afición es muy importante para mí y tengo las estanterías llenas de películas, libros y videojuegos originales por valor de varios miles de euros. ¿Alguien se ha quejado de que se piratee 'Avatar'? Pues si eso vende, que gasten las energías en llegar ese público que consume esas cosas masivamente, en vez de perseguirlo por no tragar con la mierda que algunos hacen en este país.

Para terminar reivindico que un Gobierno debe proteger a sus ciudadanos de prácticas como las perpetradas por los las operadoras telefónicas, que permiten que los desarrolladores de aplicaciones para smartphones, obtengan información de los usuarios ilegalmente, como sus datos personales o geolocalización. No veo que ningún partido quiera legislar una medida para clausurar operadoras por la vía administrativa, pero sí que oigo cada vez más voces que abogan por hacer eso mismo con la gente que ve películas en Internet sin ganar un duro por ello; voces que proceden de un sector social que siempre se ha caracterizado por su desapego al poder: el de los artistas. ¿Qué podemos decir cuando la comunidad artística de un país desea ser gendarme, juez y parte y apunta a las libertades de sus conciudadanos para defender su patrimonio?



Lo dicho, estoy acojonado.

PD: Menos mal que el fontanero que me puso los grifos nuevos no me cobra por el uso del agua, ya que disfruto de ella gracias a su trabajo. Me cobró por ponerlos, sí, pero no tuvo el cuajo de querer vivir del cuento a cuenta de los platos que friego, el agua que bebo y las duchas que me doy. A lo mejor lo que hace falta es trabajar más y llorar menos, no sé...
La cultura viable Reviewed by Omar El Kashef on 10:00 Rating: 5

16 comentarios:

Erekíbeon dijo...

Gracias, maestre Avatar, por darme otro argumento para hacer frente a las típicas conversaciones de café en el trabajo o a los tertulianos de casi todas las radios, que parece que están todos a favor de la Ley Sinde porque son afiliados a la SGAE.

El siguiente paso que habría que dar es tratar de convencer a los autores de que su problema no es la piratería, sino las distribuidoras. Le ponía yo el ejemplo al señor Alex de la Iglesia en Twitter de Steam: Yo era uno de los que pirateaba videojuegos sin problemas, pero cuando descubrí Steam, sus ofertas, la facilidad de la instalación y la ventaja de no tener que llenar mi casa de cajas y cajas de videojuegos, pues no me duelen prendas en pagar por los videojuegos.

¿Tenemos algo parecido en España para las películas o los libros? Pues no, porque a la industria de este país no le da la gana adaptarse.

Y esgrimen el tema de los puestos de trabajo que se perderán, etc etc. Lo siento por ellos, pero tendrán que reconvertirse. Seguro que pasó lo mismo con los monjes copistas cuando se inventó la imprenta, y no encuentro referencias históricas a presiones de los monasterios para perseguir a Gutenberg...

En fin, maestre, leerte me ha servido para que no flaquee en mis convicciones. ¡Un abrazo!

Abe dijo...

Sólo quiero añadir un par de matices a lo que con tanta razón ha expuesto Avatar.

El primero es de índole jurídica y es que constitucionalmente debería ser impensable que alguien, siquiera, propusiera la Ley Sinde. Simplemente porque se trata de una embestida feroz contra un derecho fundamental como es la libertad de expresión. No se puede censurar por medios administrativos si no hay un ataque directo al fundamento mismo del Estado de Derecho, y aún así, sólo transitoriamente y con control judicial posterior. Evidentemente, ni las discográficas, ni las productoras, ni siquiera los "creadores" son el fundamento mismo del Estado de Derecho, y la comisión de "sabios" (un bonito nombre para un órgano abominable) no es precisamente el órgano profesional e independiente que debe administrar los derechos fundamentales de los ciudadanos. Dicho de otro modo, esta ley pretende poner en manos de la SGAE, CEDRO y otros similares, unos derechos que ni la Policía ni la Guardia Civil tienen en defensa (esta vez sí) de la supervivencia misma de los ciudadanos y sus derechos y del Estado.

El otro comentario es de índole filosófica y es muy breve. Simplemente se trata de resaltar la inutilidad y la estupidez de criminalizar el conocimiento libre. No es que Marcuse sea un tío que me caiga precisamente bien, pero ¿qué diría si viera que los hijos de su generación y de sus enseñanzas están utilizando la cultura y el arte para perpetuar el Sistema y no para subvertirlo? ¿Qué diría si viera que los descendientes del mitificado mayo del 68 están sirviendo para atropellar los derechos de los ciudadanos, para justificar a las grandes megacorporaciones del entretenimiento (en eso son honrados y no lo llaman cultura) y para llevarnos de la manita hacia lo que él llamó el hombre unidimensional?

Larkin dijo...

Al igual que Erekíbeon yo no quiero llenar mi casa de más cajas, sean de películas, o videojuegos. Los videojuegos los he abandonado así que por ahí no tengo ningún problema, para 1 juego que me compró cada 1 o 2 años lo hago legalmente.

Mi problema son las series y en menor medida las películas. Me definiría como un consumidor medio de estos contenidos. Normalmente los descargo, veo y elimino. para poder hacer esto con cierta comodidad pago a MegaUpload una cuota anual. Con sumo gusto pagaría a una plataforma que me ofreciera esos contenidos por internet de manera legal, algo como Netflix no estaría mal. Cuando oigo en tertulias, telediarios y demás medios sus noticias sesgadas e intencionadas sobre el "todo gratis" me dan ganas de vomitar. Somos muchos los que pagamos un buen dinero a "otros" por un negocio que los distribuidores se niegan a hacer.

Mi dinero está a su disposición señores de la industria que tanto se quejan, sólo tienen que ganárselo con un buen servicio.

Bester dijo...

muy acertado el artículo Avatar,
como he leído recientemente no se en donde , si alguien debe cargar con el pago de los derechos de autor que sean los operadores y proveedores de internet que son los que nadie comenta y realmente se beneficián más del tráfico que generan los usuarios.
Lo que es un sin sentido es que se trate de penalizar de nuevo al usuario que bastante tiene con la que está cayendo y encima teniendo que soportar las tonterias de Alejandro sanz & cía.

saludos !

Velasco dijo...

En mi opinión, el problema es tan sencillo de resolver que asusta. Esta cláro que las nuevas tecnologías han cambiado el mercado y las formas de consumo. Lo que ha ocurrido es que los productores y distribuidores no han cambiado con ellas. Si a mí me cobraran 1 euro por bajarme el capítulo de una serie según la han emitido en EEUU (o en España el día que hagan una serie que no de vergüenza ajena) en buena definición con unos subtítulos bien puestos en lugar de tener que andar rebuscando en la red para encontrarlo en una definición regulera y con uno subtítulos en algo que dicen que es catellano, ni me lo pensaba. Y lo mismo con una película, disco o libro electrónico. Están dejando que el negocio se les escape de las manos por obcecarse en perpetuar un modelo de negocio que hace tiempo que se ha muerto.
Sólo hay que aprovechar la vaguería del consumidor, y que pague por ponérselo fácil.
No se le puede poner puertas al campo, pero sí un par de peajes.

Jotaefe dijo...

Me jode mucho pensar lo que voy a decir, porque supone darle un trozo de razón a gente cuya ideología aborrezco, pero que irónico que alguien como Alejandro Sanz tenga el cuajo de llamar cobardes a los políticos pero tenga su residencia en la soleada Miami, y evitarse así de paso pagar impuestos al pais que sale en la portada de su pasaporte. Ya que vive allí, quizás le suene aquello que decían ellos cuando dejaron de ser ingleses: "No taxation without representation". Pues ese concepto, chaval, también funciona al revés.


Irónico es también que quienes protestaron por la Ley Corcuera hace 20 años ahora parezcan haber descubierto las ventajas de ser colegas del Gran Hermano y lo malas malosas que son las libertades civiles cuando eres tu el que está situado frente a a la parte del cañón que lleva el agujero. Ay, presunción de inocencia, quien hubiera dicho que tú, también dependías del color del cristal de las gafas de sol de Ramoncín.

Que le pregunten a Russian Red cuanto daño le ha hecho la Internet, por ejemplo.

Avatar dijo...

Me hacen las orejas palmas, en serio. Celebro estar de acuerdo con tan insignes comentaristas :)

Habéis tocado un punto muy interesante: los internautas no ansiamos el "todo gratis", sino el "todo a un precio razonable". Curiosamente, mi novia tiene una cuenta semestral en Megaupload que pagamos de mil amores. Yo pago por lo que me gusta, y me sigo comprando libros, pelis y videojuegos. En este sentido no me importa pagar una suscripción para ver pelis, e incluso comprar cosas por iTunes. Hace falta una reconversión industrial, pero los que están apuntados a la teta del beneficio tradicional no saben por dónde van los tiros y no quieren que nadie se mueva.

El principal problema es que la globalidad de Internet se contrapone al localismo de la legislación que la enmarca. Hay un guirigay que te cagas de competencias y normativas por el que se escurre todo tipo de "extraños". Pero, claro, lo más fácil es meter una sonda por el culo a los usuarios.

Señores, que estamos en crisis y una familia de cinco miembros puede vérselas canutas para ir al cine a 7 pavos la entrada. ¿Alguien piensa en eso?

Jotaefe dijo...

Me voy a ceñir a hablar de libros porque es la única “industria de la cultura” que conozco. He sido y soy autor, soy socio de una entidad de gestión de derechos de autor (Cedro), he sido editor, he sido librero y soy consumidor. Mi única pregunta es: ¿aquí a quien hay que tenerle pena?.
¿A los consumidores? Pues no, porque disponen de mas oferta y a través de mas canales que nunca.
¿A los libreros? Pues quizás si que haya que tenerles pena. La misma pena que merecieron las navieras cuando la gente empezó a viajar en avión o a los que ponían las herraduras a los caballos cuando se inventó el automóvil, o a los que criaban sanguijuelas con fines médicos cuando se inventó la penicilina…
¿A los editores? Veamos un ejemplo. New York Bilbao New York cuesta 19 Euros en papel y 14 en descarga digital. Un editor tiene que dar un margen de al menos un 50% al distribuidor de libros. Ese 50% se reparte entre distribuidor y librero. La diferencia de precio entre el libro en papel y en digital es, simplemente, que el editor descuenta el porcentaje que antes se llevaba el distribuidor. O sea, que la parte del precio que en la edición de un libro en papel se llevaría la imprenta, ahora se va directo a la buchaca del editor en forma de margen. Además, como el autor va a comisión, le paga menos por libro vendido.
Y yo, como consumidor, ¿qué me llevo? El derecho a leer un libro que no puedo prestar, regalar, vender de segunda mano, quemar en una hoguera porque soy nazi, emplear para calzar una mesa o arrancarle páginas para meter en los zapatos cuando se mojan.
En resumen. ¿Pena por los editores? Er…… No. No cuando se comportan de una forma tan miope.
¿A las entidades de gestión? Una entidad de gestión de derechos se embolsa lo que le corresponda por su tajada en el canon digital y luego lo reparte entre sus miembros según criterios que nunca están nada claros. Por hacer ese trabajo cobran un porcentaje. Es lógico, dado que cumplen una función y no son una ONG. Hasta ahí todos de acuerdo pero es que… CEDRO se queda, por ese concepto con UN VEINTE POR CIENTO de lo que cobran los autores. Un 20%. Ni los bancos se atreven a tanto. Por supuesto que “defienden” a los autores con uñas y dientes: a ningún parásito le interesa que muera el organismo al que parasitan.
¿A los autores? Otro ejemplito. John Kennedy Toole se suicidó porque nadie quiso publicar La Conjura de los Necios. Eso le convirtió en el Héroe, Mártir y Santo Patrón de todos los escritores del mundo. Tras su muerte, su madre consiguió por fin publicar su obra que se convirtió en un best seller.
Es una pena que JKT no hubiera nacido 40 años mas tarde, porque de haber vivido en estos tiempos, hubiera podido abrir un blog, dejar allí que millones de personas hubiesen disfrutado de su obra y en cuestión de meses hubiera tenido 20 editoriales llamando a su puerta con adelantos sobre los derechos de autor de su segunda novela.
Porque, vamos a ver: lo que hizo que se suicidase no fue que nadie pagase por su libro, si no que nadie lo pudiera LEER.
Si tienes una audiencia, podrás monetizar esa audiencia. Si no me creéis, preguntaos como es que nunca habéis pagado un duro por ver la tele o escuchar la radio. La gran pregunta es COMO monetizarla. Cuanto antes se plantee el debate en esos términos, antes se arreglará esto. Cerrar páginas web con enlaces al emule de la manera en que pretendía la Sinde, sólo sirve para reírse de la libertad de expresión. Quizás la única verdadera libertad que, en la práctica, significa algo para un ser humano.

Nah dijo...

ale, +1 a todo lo dicho por todos..

eso si, lo de la cancelación de Stargate Universe ma´matao... :(

Por cierto, no ya el pagar 1€ por episodio en HD de nuestra serie favorita (me parece caro, a 20 episodios de media te da 20€... y he entendido ver el episodio, no tener el archivo para revisionados), joder, simplemente pueden meter algo de publicidad al principio de la emisión... un anuncio de coches, que últimamente es lo que mas se pone...

Y ya con eso sacarían una buena pasta.

Pero no, siguen prefiriendo que vayamos a comprar al carrefotour y compremos los dvd a 60€ la temporada...

En cuando a los libros. Bueno, ahí esta el ejemplo de los pdf de Edge a 30€...

Por cierto, curiosamente unos han creado la ley por presiones de usalandia, otros votan no pq no le dan noseque transferencia, otros porque así ganan votos otros porque...

Los únicos que han mantenido una posición mas o menos digna son los de IU.

Interesante

Delfos dijo...

Últimamente estoy muy antisistema, pero más que por preferencia personal me da que es porque todo lo que veo que está pasando me parece ya no kafkiano, sino horrible y en muchas ocasiones deleznable.

No creo que haya que echarle la culpa a nadie, que cada cual aguante su propio palo (distribuidores, consumidores, autores, vendedores, etc.), es demasiado complejo y la solución sería muy sencilla si se le pudiera achacar a alguien físico la culpa.

Lo que falla es el sistema, y que nadie se esté dando de cabezazos para intentar arreglar las cosas y dejar de poner putos parches o leyes sindes a tutiplen, es lo que nos debería preocupar.

:D Bonito artículo Avatar!

Starkmad dijo...

Esta noche en casa he tenido una discusión en casa a cuenta de la famosa ley. Para empezar, me doy cuenta de que quienes solo se informan de lo que cuenta la tele, tienen muy poca idea del fondo del asunto. Por conveniencia de la televisión como es evidente.

La cuestión es que, en cuanto les pones el ejemplo de aquel que busca en google images una imagen cualquiera y se la descarga sin permiso del autor ni gaitas, no pasa nada, (a menos que te metas en camisas de once varas). Y tú estás al final "aprovechando" algo que tiene derechos de autor, alguien lo ha hecho...

En ese momento se dan cuenta de que la situación es la misma que cuando compras una película o una canción, la pones en tu casa, y la escucha el resto de la gente que no ha pagado por ella.

Que una cosa es lucrarse ilegalmente, y otra es la situación que día a día se da en todas partes y es que, no se puede restringir el medio por el que se transmiten las ondas sonoras, ni tampoco los fotones de luz... Así que, que no nos vengan con cuentos.

¿Que habrá el día de mañana? El monopolio sobre la cultura, y la imposibilidad de tener un modelo que favorezca crear cultura a cualquiera que lo desee, y la distribuya como le de la gana.

Alguien debería "denunciar" a Libranda por ejemplo, por "boicotear" la propia distribución de libros digitales. Ahí están Amazon o DriveThru para demostrar que la cosa puede funcionar. El resto son tonterías.

Beto dijo...

Totalmente de acuerdo Avatar.
Lo ocurrido con la denominada Ley Sinde no ha hecho mas que demostrar (una vez más) el cariz pérfido y putrefacto de los políticos de hoy en día, simples marionetas de los poderes fácticos ($, €...) a los que encanta llenarse la boca con palabras como "Cultura" o "Democracia". Si realmente tuvieran lo que deben tener, y supieran algo de democracia (no soy licenciado en ciencias políticas pero algo conozco de derechos democráticos fundamentales) se dignarían a proponer un referéndum popular, puesto que esa legislación limita los derechos y libertades del ciudadano de a pie en beneficio de 4 mamarrachos que tienen la desfachatez de llamar "cultura" a las cosas que producen, fabrican o editan.
Por otra parte, es injusto criticar a tan ilustres artistas como Alejandro Sanz (autores de algunas de las mas grandes canciones de la historia de nuestra musica, como Looking for paradise), ya que ellos son una víctimas mas, al igual que las discográficas, de tan viles delincuantes que somos los ciudadanos; y es que el pobre Alejandro no podrá lucir un Audi R8 V10 por las calles de Miami, tendrá que conformarse con la versión V8...
Ironias a parte, como el artista/industria pretende que el ciudadano de a pie consuma su producto? Una de las ultimas películas Made In Hollywood que fui a ver al cine fue la megaproduccion megamillonaria 2012, y francamente, después de verla entiendo porque la industria del cine se encuentra en crisis... que esperan con semejantes bodrios cinematográficos?

En cuanto a soluciones, de acuerdo con todo el que apoye una reinvención de la industria cultural, y es que un mercado que no se ha renovado en 25 años no puede competir con la eclosión de la cultura libre que es internet, algo que, dicho sea de paso, talvez haya llegado demasiado rápido, pero no justifica de manera alguna dictamenes legislativos dignos de gobiernos totalitarios, porque a otros países les puede ir muy bien la restricción, pero lo españoles sabemos demasiado de totalitarismo y amputación de libertades.

Ojalá a algún político se le encendiera de vez en cuando la bombilla, y se dedicara un poquito a leer blogs como este, y saber que opina la gente corriente respecto a sus decisiones, pero al parecer están demasiado cegados en sus burbujas de mítines y congresos organizados por sus partidarios, como para preocuparse de los que no pensamos de la misma manera...

Beto dijo...

Uy... perdon por la repetición... Google me daba un error... :(

Milán dijo...

Totalmente de acuerdo Avatar.
Lo ocurrido con la denominada Ley Sinde no ha hecho mas que demostrar (una vez más) el cariz pérfido y putrefacto de los políticos de hoy en día, XD XD XD

Gran artículo,a más de uno se le tendría que caer la cara de vergüenza y tomar nota.

En lo único que estaba con la ministra es en el momento en el que dice que Gaudí o los grandes creadores como Beethoven, Juan Gris etc... generan empleo, por lo demás que se vaya a la mierda. Arriba Punset!!!!

Avatar dijo...

Tranquilos, compañeros. He eliminado el exceso de comentarios. Estas cosas pasan ;) Luego dirán que me comentan mucho porque hago trampas XD

Abrazotes :)

Athal Bert dijo...

Personalmente soy de los que tambien pagan su cuota a megaupload. Yo creo que aquí todos debemos ceder, y todos quiere decir todos. Desde los artistas que viven como reyes (que reduzcan sus margenes), las telefónicas y los usuarios. La ley me parecía terrible por el hecho del recorte de derechos, pero sobretodo porque YA pagamos todos un canon digital, que castiga al usuario antes de que tenga la oportunidad de cometer un delito. Lo que no se pude hacer es cargarte las descargas y mantener el cánon. Que se creen que somos gilipollas? Luego tambien deberíamos pensar en las subvenciones que cobran las películas con nuestros impuestos, subvenciones para una empresa !!!!. Mención a parte merece el hecho de que la ley sea dictada por una nación extranjera, solo por eso ya me parece obligatorio tumbarla. En el siglo III a.C Ptolomeo I promovió una gran biblioteca en Alejandría. Su destrucción en un siglo desconocido pero no más lejano del siglo VI ha dejado un eco que ha llegado hasta hoy. Internet se ha convertido en la mayor biblioteca/fonoteca/videoteca de la historia de la humanidad. Una maravilla que dejaría sin aliento a los promotores de la biblioteca de Alejandría, y se está alegremente hablando de destruirla. Que pasará despues con las bibliotecas normales que nos ofrecen cultura gratis, ¿las deberemos destruir también?

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