lunes, marzo 26, 2012

Los Heavy Hitters de 'Bioshock Infinite', para no aburrirse


Los desarrolladores de Irrational Games querían que no nos aburriésemos con 'Bioshock Infinite', y pretenden que con los Heavy Hitters así sea. Por lo visto pensaban que los Big Daddy no eran lo suficientemente amenazadores o, en todo caso, variados en su misión de machacarnos vivos, así que se les ha ocurrido la idea de una serie de adversarios que nos harán sudar la gota gorda cada vez que siquiera veamos su sombra o escuchemos sus pasos acercándose. Como decimos, son los Heavy Hitters, o pesos pesados de la IA que buscará nuestro descanso eterno metódica y sistemáticamente.

Uno de los elementos más atractivos de la saga Bioshock es su ambientación decadente y bizarra, llena de contrastes en un entorno utópico que se ha ido al traste. Pocas veces he saboreado las mismas sensaciones en otro juego, y a tenor de los avances que estamos recibiendo de los desarrolladores me da la sensación de que estas sensaciones ahondarán inequívocamente.

En primer lugar tenemos al Patriota Motorizado, un nombre que me encanta para una especie de animatrón asesino con el aspecto de un decadente George Washingto, banderas y Gatling incluida. Es lo más parecido a un Terminator de principios del siglo XX, y tened por seguro que os perseguirá hasta que lo reduzcáis a trozos con paciencia y mucha puntería. No sabe lo que es el instinto de autopreservación, así que buscad cobertura.



El siguiente peso pesado es el Handy Man, o Manitas, una cosa que antaño fue un ser humano al que se le han añadido escalofriantes implantes que lo han convertido en una mala bestia que usa su enorme peso para machacarnos. Una de sus características es que te podrá arrojar cualquier cosa que encuentre, incluidos otros personajes de la IA, con lo cual la balanza cósmica se verá algo equilibrada, ya que debería inspirar a tus adversarios el mismo terror que a ti.



Los terceros son los Chicos del Silencio, unos surrealistas (cómo no) individuos larguiruchos ataviados con una suerte de escafandra de buzo con enormes trompetillas que les dotan de un sentido del oído capaz de oírte respirar, más que nada porque son ciegos. Tétricos como ellos solos, su presencia te hará plantearte si enfrentarte a ellos o pasar por su lado intentando hacer el menor ruido posible. Sea como fuere, recuerda que pueden llamar refuerzos y la situación podría volverse bastante molesta. Los desarrolladores nos los describen como la versión viviente y abyecta de las cámaras de vigilancia de títulos anteriores.



Así, visto lo visto, 'Bioshock Infinite' se nos antoja como el giro de tuerca a una ambientación ya de por sí genial, llevando la aventura desde un entorno claustrofóbico y sumergido a la vastedad y luminosidad de las alturas, con nuevas y sugerentes amenazas que deberían, si todo sigue esta tónica, darnos largas horas de entretenimiento. Seguiremos atentos.