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'De Madrid al Zielo', de Alfonso Zamora

Me encanta el género zombi, ya lo he dicho otras veces y lo repetiré las que haga falta. Me fascina su componente tan íntimamente ligado a nosotros ya nuestra rutina, lo cual lo convierte en un terror mucho más íntimo que cualquier otro más inverosímil, con monstruo espacial, demente enmascarado o fantasma iracundo. El zombi es nuestro entorno, nuestra familia, nuestros seres queridos y todos nuestros referentes vueltos en nuestra contra, y por eso nunca pasa de moda y arraiga en lo más hondo de nuestros temores; por eso nos pone el vello de punta.

Aun así, en los últimos tiempos la proliferación de este tipo de literatura (y no solo literatura) amenaza con convertir el género y sus claves en un mass product que por fuerza ha de ampliar las probabilidades de que se desinfle y pierda el fuelle que lo alimenta desde nuestras propias expectativas. Demasiado de algo al final acaba estropeando la magia que lo hace único.

Me compré 'De Madrid al Zielo' por dos razones. La primera es que es la primera historia escrita (que yo sepa) que se enmarca expresamente en la ciudad en la que vivo, y me resultó muy estimulante poder leer pasajes que describieran un entorno familiar, potenciando así la sensación de inmersión en la historia. La segunda fue la lectura en la misma librería del primer capítulo. Me enganchó la fuerza con la que estaba escrito, la intensidad de sus descripciones, que tocaban todos los sentidos y culminaban en una genuina inquietud. Lástima que fuese un espejismo.

'De Madrid al Zielo' cuenta la historia de un joven que se ve inmerso en un holocausto zombi que se origina en Alemania. La primera nota disonante con otras obras del estilo es la sutil (bueno, no tanto) alusión a su presentimiento de que algo malo está pasando en el mundo. El relato arranca correctamente, si bien algo precipitado en el desarrollo del desastre que acaba convirtiendo Madrid (y el resto del mundo aparentemente) en un parque de atracciones de muerte andante. Básicamente, los protagonistas se acuestan una noche y se despiertan con que el mundo se ha ido a la mierda tras ocho horas de sueño. Yo no sé vosotros, pero ante los tiros, las sirenas y los gritos que debían producirse en plena ciudad, no habría sido capaz de pegar ojo.

En todo caso, la historia avanza en la primera mitad a un buen ritmo que logra suplir las carencias narrativas. Siempre está pasando algo, el progreso no se duerme y el lector está atento a lo que pueda pasar. Intensos momentos de supervivencia básica en una ciudad que se ha convertido en una ratonera. Acopio de alimentos, refugio en la casa de uno, reunión de amigos y familiares, pérdida de comunicaciones, angustia... Me ha gustado la traslación que hace el autor de lo difíciles que pueden ser cosas tan rutinarias como salir de casa cuando las calles están infestadas de seres que se te quieren comer vivo. Me ha gustado también que no se use prácticamente la palabra zombi, aunque se ha abusado de las alternativas, como "infeliz" (si mal no recuerdo), que se repite hasta la saciedad y media.


De mitad del libro en adelante, la historia se muere por falta de acontecimientos más allá de la supervivencia diaria en una "zona segura" y la reiteración y repetición de escenas que vienen a aportar lo mismo desde distintos ángulos. Mala cosa cuando empiezo a leer en diagonal y termino el capítulos sabiendo lo mismo que el anterior. El gran problema de este libro es su escasez en recursos narrativos. Los personajes, con los que difícilmente te identificas a pesar de compartir con ellos muchas cosas (podrías ser tú el protagonista), pasan por delante de ti sin pena ni gloria, sin personalidad, sin diálogos creíbles que merezcan la pena, llenos de clichés y una forma de hablar que no me encaja ni con el entorno ni con la situación. Demasiadas influencias cinematográficas veo ahí. Al final, la narración se centra en la acción pura, que se traduce en una rutina operativa que se aleja de lo importante en toda historia de zombis: los personajes y la exploración de sus angustias. El protagonista, un currito normal y corriente, se convierte en un SAS con la misma rapidez que en un párrafo se dice que pasaron las semanas.

Desde el principio me chirriaron ciertas incongruencias en el comportamiento de los personajes, como que uno se preocupe infinitamente más por una amiga o una novieta que los propios padres, que "estarán bien", o la antipatía que desprenden casi todos los que salen en escena. Ahí creo que ha faltado mano izquierda, porque intuyo que el intento de reflejar la tensión del momento se ha quedado en una parodia de malhumor y enfrentamientos baladís que reducen a los personajes a nombres propios y poco más. Pero, para rematar, de mitad en adelante, el peso de la narración se aleja de los parámetros para los que se nos había estado preparando y los que antes parecían importantes se difuminan en medio de una serie de secundarios venidos a más, consiguiendo que la historia se quede como un portero de fútbol a media salida de la portería. Y ya, el intento por dotar a esta historia de zombis de un trasfondo diferente (que no revelaré porque quiero que os hagáis una foto de la cara cuando lo leáis) es la repanocha; acaba con toda la magia del momento y te mete ganas de cerrar el libro y verte una reposición de 'Autopista al cielo'. El final es precipitado como la temporada de una serie que se ha cancelado a media emisión y te deja un poco descolocado antela emotividad extrema hacia algunos personajes (aunque no me creo para nada la relación sentimental que hay) y la cosificación de presuntos amigos que caen en medio de salvajes dentelladas.

A pesar de las evidentes carencias narrativas (no hay apenas descripciones, no se masca la atmósfera, no se juega con figuras literarias tan agradecidas en un contexto postapocalíptico) y del abuso de las "comillas" para expresar lo que no se puede con más herramientas de la palabra, 'De Madrid al Zielo' es una lectura rápida y amena. Con un poco de generosidad, la primera parte puede suplir la segunda y dejar una media satisfactoria, pero no lo recomiendo para lectores que busquen algo más. Aun así, reconozco que Alfonso Zamora merece el beneficio de la duda; tiene madera de narrador y sabe cerrar los capítulos dejando ganas de más, y eso es esencial para construir una historia que enganche. Pero tiene que mejorar, y para eso hay que seguir experimentando. El autor está trabajando en una segunda parte, toda una prueba de fe y una excusa perfecta para superarse a uno mismo.
'De Madrid al Zielo', de Alfonso Zamora Reviewed by Omar El Kashef on 12:39 Rating: 5

3 comentarios:

Nana Muga dijo...

A mi también me encanta el género zombi y me descargue este libro esta tarde. Siempre busco opiniones por que me he llevado grandes chascos (xD)... Gracias por compartir tu opinión y advertime!!!!

Nana♥

Nana Muga dijo...

Ah! Se me olvido poner, que no se si la conoces, la trilogía de Los Caminantes, de Carlos Sisi... A mi me encanto!!

Nana♥

Omar El Kashef dijo...

Hola Nana, me alegro de que te sirva de utilidad. Quizá haya sido un poco duro, pero los libros son de las pocas cosas con las que soy un poco exigente.

La trilogía que me comentas no la conozco, si bien he oído hablar muy bien del autor. ¿Qué ofrece de diferente para que me plantee echarle un ojo?

Un abrazo y gracias por pasarte.

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