Conocí esta serie de novelas de Alamut a través del compañero de fatigas Erekibeon Barbagrís (gracias, maestre, por conseguirme el ejemplar firmado), que participó en una iniciativa de suscripción para lograr que se publicase la pentalogía completa que compone la saga (y que ya cuenta con casi todos los volúmenes publicados). Lo extraño era que una novela con estas cualidades y buenas críticas no hubiese cosechado las ventas suficientes para publicar más allá del segundo volumen, que es donde se habría quedado todo de no ser por dicha suscripción. Para que nos entendamos, una especie de mecenazgo a lo NSR.
Como digo, así fue cómo conocí la obra de Paul Kearney, y he de decir que cualquier razón es buena, sobre todo si acabas inmerso en un relato tan cautivador y bien ejecutado como el de 'Las monarquías de Dios'. Por partes.
Leí en alguna parte una definición de estos libros que, una vez concluido el primero, casa perfectamente: Es como Juego de Tronos, pero con menos personajes y yendo al grano. Así de fácil. Pero por si esto no resultase reclamo suficiente, basta con leer el prólogo de 'El viaje de Hawkwood'. Las primeras páginas de un libro suelen anticipar lo que promete el resto. Por mi experiencia, cuando el inicio es renqueante, poco se puede esperar del desenlace; y no me refiero a la trama (que es estupenda también), sino a la ejecución.



