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'Warhammer Space Marine', la nueva dimensión de la franquicia de GW


[Artículo aparecido en el e-zine El Quinto Destino, en su número 11]

Con Warhammer en general yo he tenido desde siempre una relación de lo más peculiar. Me ha cautivado su estética, el poder de las estampas que era capaz de dar lugar una ambientación tan prolija para, no lo olvidemos, un juego táctico de figuras. Sin embargo nunca he acabado de entrar en la franquicia de miniaturas por excelencia debido a dos factores: la pereza que me daba ponerme al día de milenios de intensa historia y el coste que me suponía comprar las figuras y pintarlas. Sé que al final merece la pena, pero sinceramente, tal como estaba el tema, no iba conmigo.

Este idilio en la distancia poco a poco fue calentándose, a medida que iban saliendo al mercado adaptaciones que sí consumo, especialmente los diversos títulos de videojuegos de Warhammer, como 'Dawn of War' I y II, con sus respectivas ampliaciones, y más recientemente los juegos de rol: "Dark Heresy', 'Deathwatch' y 'Rogue Trader'.

Pero hacía falta algo más poderoso para acabar de noquearme con la grandilocuencia de este peculiar imperio del cuadragésimo primer milenio: un videojuego de acción en tercera persona. Y vaya si lo ha conseguido. No es la primera vez que se intenta una aproximación más personal a este mundo. En su día salió un shooter en primera persona subtitulado 'Fire Warrior', pero a muchos nos dejó un poco fríos, ya que llevábamos a un guerrero tau, cuando de toda la vida hemos querido llevar a un marine espacial como el Emperador manda.


Si hay una ambientación que ha pedido a gritos el salto al shooter, ya sea en primera o tercera persona, ésta ha sido la de Warhammer 40.000. Lo tiene todo, desde enemigos muy variados y armas de lo más llamativas, hasta escenarios sugerentes como pocos. 'Space Marine' no ha hecho oídos sordos a este potencial y lo ha conseguido. Mi primera impresión fue como jugar a 'Dawn of War', pero llevando a un solo tipo y con un detalle mil veces ampliado. Asimismo, la sensación de coherencia estética con los demás títulos es su marca de identidad, para bien o para mal. Suya y de la franquicia, porque no olvidemos que Warhammer 40.000 es uno de los entornos más cerrados y controlados que conozco. Cualquier producto que pase por su sello ha de cumplir con los férreos requisitos de Games Workshop, aunque eso implique que los modelos del videojuego deban parecer tan "juguetes" como las figuras. Eso es lo que puede pensar un recién llegado a la franquicia, pero el usuario de siempre hallará todo lo que siempre quiso disfrutar en un título que aglutina sus tópicos con una gran pericia, siempre respetuosa del tono épico-fundamentalista de Warhammer.

Encarnamos al capitán Titus, del capítulo de los Ultramarines, que acuden a un mundo forja que está siendo atacado por una horda de pielesverdes. Nada más empezar se nos mete en harina con una introducción digna de la mejor de las películas y con la exagerada vehemencia digna de Warhammer. Saltos imposibles, golpes inhumanos, carne cercenada y explosiones a las que sólo un marine espacial podría sobrevivir. Enseguida sabemos que no llevamos a un ser normal, sino a un hombre equivalente a un pequeño ejército. Pronto descubrimos que el ataque orko persigue fines mucho más preocupantes y seremos testigos de cómo la historia va ampliándose, permitiéndonos interactuar con la guardia imperial e incluso un inquisidor. Y donde hay un inquisidor, ya sabemos que el Caos no ronda lejos. Para mí, uno de los mejores momentos se produce cuando, tras salvar a un grupo de guardias imperiales, ven acercarse a Titus con sus dos compañeros y se arrodillan ante ellos. La piel de gallina, oiga.


El enfoque que ha adoptado 'Space Marine' es muy similar al de 'Gears of War', pero con unos cuantos puntos menos en estética ambiental (en Warhammer es la que es) y jugabilidad. Manejamos al personaje siempre en tercera persona, con una ágil configuración de mandos que nos permite cambiar de armas con un toque y correr y evadir con otro. El juego va al grano y recoge maravillosamente la filosofía del combate cuerpo a cuerpo de Warhammer. Por mucho que lo intentemos, nunca podremos contener una horda sólo a base de ráfagas de bólter, sino que habrá que echar mano del arma cuerpo a cuerpo que llevemos. Empezamos con una espada, pero no tardaremos en ir obteniendo armas nuevas: la espada de sierra, el hacha de energía y finalmente el martillo de poder. Obviamente, no podemos llevar todas las armas a la vez. Tendremos que escoger qué tipo de pistola, fusil, arma pesada, de cuerpo a cuerpo, etc. llevaremos en cada momento, con el agravante de que el martillo nos permite sólo usar un par de tipos de armas de fuego simultáneamente con él. En algunas fases, incluso podremos llevar una mochila propulsora y sentir el vértigo de un marine de asalto sobrevolando a sus enemigos y aplastándolos desde lo alto. No tiene precio.

La progresión en dificultad y desbloqueo de nuevas armas y equipo está muy bien dosificada, al igual que la variedad de entornos, que convierten la eterna misión de avanzar matando todo lo que se mueve en algo nada monótono. Uno de los grandes alicientes, y a la vez pegas, del juego son los combos brutales del marine. Son un aliciente porque ahí es donde se despliega el verdadero espíritu de Warhammer: realizar ataques bestiales con el arma cuerpo a cuerpo mientras se lanza una letanía al Emperador, pero es una pega porque constituye la única forma de recuperar la salud (no hay botiquines, eso es para los gallinas). Esto no entrañaría problemas si no fuésemos vulnerables a los ataques de la horda durante el combo, pero sí es el caso, con lo cual podemos encontrarnos muertos precisamente por emprender una maniobra para recuperar salud. Para activar el combo, primero tendremos que aturdir al enemigo con un golpe parcial del arma cuerpo a cuerpo. Seguidamente, el enemigo aturdido mostrará un símbolo sobre su cabeza con el botón que debemos pulsar para iniciar el combo. Hay varios y son todos dignos de deleite cuando conseguimos realizarlos.

La variedad de enemigos es muy atractiva, desde los molestos goblins, hasta los imponentes marines del Caos, pasando por una pléyade de orkos más o menos acorazados o especializados en ataque cuerpo a cuerpo o a distancia. En este sentido, cuando nos veamos superados, podremos activar un "modo furia", muy similar al de 'God of War', en el que se multiplican nuestras capacidades de combate y daño, logrando reducir pequeños caudillos en un instante, eso sí, con una cinemática de lo más cruel y bestial. Vamos, una delicia para los más warhammeros.


En definitiva, 'Space Marine' es un título que representa a la perfección las peculiaridades de la franquicia Warhammer y que hará las delicias de los más experimentados al tiempo que atraerá a los más profanos. Un título bien equilibrado a pesar de sus pequeñas sombras, jugable y trabajado, con una duración de campaña individual más que decente, habida cuenta de los estándares de nuestros tiempos. No dejéis de probarlo, a poco que tengáis ocasión. No os dejará indiferentes.
'Warhammer Space Marine', la nueva dimensión de la franquicia de GW Reviewed by Omar El Kashef on 23:06 Rating: 5

10 comentarios:

El Maestro dijo...

La verdad es que tiene una pinta estupenda y me encanta que sea "un juego para lo que es", es decir, un pegatiros como el Dios Emperador manda.

Ah, y tiene una parte de juego en red en el que te puedes poner con el capítulo de los marines (o marines del caos) que más te guste: Cicatrices Blancas, Ángeles Sangrientos/Oscuros, Ultramarines, etc. Lo cual es un puntazo :D

Avatar dijo...

Es verdad, el modo multijugador permite infinidad de opciones, pero nola he probado. :)

Steinkel dijo...

Pufff, mola mucho... pero mucho, mucho.

AOH/Rasczak dijo...

Yo esperaré a que baje a los 20€ para jugarlo, pero tengo que reconocer que me gusta mucho lo que he visto y oído de él.

A excepción de los bolters, que por el sonido y cadencia parecen rifles de asalto convencionales y no los disparadores de micromisiles que son. Y es que se me encoge el corazón cuando los veo disparar como si fueran casi de juguete.

Por cierto. ¿Martillo de poder? ¿En el juego aparece así el martillo de trueno? Redios.

Avatar dijo...

Y no he dicho en la entrada que el final es un poco decepcionante en cuanto a la dificultad (que el jefe al final resulta ser un quick event). Pero lo bueno es que es muy abierto, y se intuye que habrá más entregas, y muy interesantes, dado el giro.

AOH, lo más seguro es que haya sido un lapsus mío. No recuerdo cómo llaman al martillo, pero ya te digo que mi mente me habrá jugado una pala pasada :p

AOH/Rasczak dijo...

¿Dificultad baja? Que mal, con lo jodidos que eran los juegos en la época del Spectrum y parece que cada vez se hagan más fáciles, no sea que alguien se frustre por ser un muñones.

Entonces sí, puede ser consecuencia de que el mundo de 40K te llama la atención pero no te has adentrado mucho en él. Te lo perdonaremos. XD

Edheldin dijo...

Se llama martillo del trueno :)

En cuanto a la dificultad, en dificil tiene momentos verdaderamente desesperantes. Pero yo creo que no es que no sea dificil en general, sino que el jugador medio de éste tipo de juegos nos hemos vuelto con los años muy jugones :D

A mi el juego me encantó. La ambientación y la escala de todo lo que te rodea es genial, los diseños de protagonistas y antagonistas estupendos, y la acción muy depurada.

Estoy de acuerdo que para mi el bolter debería de haber sido un poco menos ametralladora, y el rifle de fusión funcionar menos como una "escopeta de calor" y más como un rayo o una bola de incandescencia. Pero todo ello contribuye a una jugabilidad a prueba de balas.
De hecho al hilo de lo del bolter, había un juego de ps2, el wh40k firewarrior, que aunque no era un gran juego creo que si que tenía una representación bastante más fiel de como es un bolter ^_^

Avatar dijo...

Sí, me acuerdo del Fire Warrior, Edheldin. No sé si seguirá en algún rincón de mi ludoteca. Oye, esto me recuerda que podríamos hablar de negocios tú y yo (cierta posible colaboración en cierto blog ;p).

Un abrazote.

El poderoso Crom dijo...

Es una juego es una brutalidad, sentirse Titus mientras arrasas enemigos por docenas, cientos, y tu sangre lo cubre todo y necesitas matar no solo porque eres un berraco fascistas sino porque en este juego no hay botiquines y cubrirse es de nenas y matarmatarmatar!!!!

Ays, en serio, es un juego muy divertido pero que no se parece demasiado a mi amado Gears más allá de ser un maromo acorazado que pulveriza enemigos feos, que se parecen un poco (los locust a veces me parecían orkoz necesitados de algo de Sol) porque en SM cubrirse pocas veces es una opción y el juego nos obliga a cargar con furia contra los enemigos del Dios Emperador, aunque al igual que en Gears el combate se resuelve a menudo a distancias cortas estas son tan cortas aquí como lo que alcance el brazo de un marine.

El único pero que le veo es la historia y que no se ve ningún tecnosacerdote, me hacía ilusión.

-No hay civiles en la Guerra por la supervivencia.

Avatar dijo...

A ver si en la continuación expanden un poco el escenario, Poderoso Crom ;)

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