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Aquí no pasa nada


Hacía tiempo que tenía ganas de volver a mirar el mundo de los libros de rol como un consumidor más. A veces es preferible dejar pasar el tiempo para que algunas ideas maduren y se asienten, y más aún después de mantener largas e interesantes conversaciones con diversos actores del medio (editorial/profesional/industrial) para hacerte una fotografía parcial de una realidad que, por más que avancen las tecnologías de la información y las facilidades para comunicarnos, sigue siendo más bien opaca. Permitid que me tome los datos que se dan por sentados con cierto escrúpulo, habida cuenta la escasa conjugación entre lo que se dice de cara a la galería y lo que se comenta entre bambalinas.

El caso es que percibo que el listón del precio de los juegos de rol está cada vez más alto, y no solo en cuanto al formato, cada vez más exigente, sino a los precios (un clásico de este blog). Todavía me acuerdo cuando nos pareció una sacudida de "nuevos aires" el del 'Aquelarre', y ya estamos flirteando con los 60 euros como avance del que será el nuevo estándar de precio por manual. Antes se decía que el coste de la vida también sube, pero es curioso que, desde que estamos en crisis, el panorama de la inflación ha sido más que anecdótico (un espejismo en realidad), con la economía estancada o en riesgo de recesión. Sumado a esto el hecho de que decenas de imprentas han cerrado por culpa de la crisis y que las que quedan poco menos que tiran los precios para ser las elegidas (los que sabéis, sabéis), el argumento del coste de producción también se me queda un poco cojo.

Y, sin embargo, cada vez vamos más encauzados hacia el gran formato: grandes libros de tapas muy duras, con papeles aparentemente lujosos y a todo color, como si la única preocupación de las editoriales fuese mostrar musculatura. Sí, parece que la crisis afecta a todo menos a nuestro amado rol, que vive edad tras edad de oro. Pero también hay formatos baratos, me diréis; manuales en blanco y negro a 30 (a veces 50) euros, u otros a 5 por menos de 100 páginas, todos ellos susceptibles de nuestros aplausos con las orejas. Pues qué queréis que os diga: me siguen pareciendo un poco caros en su relación calidad/cantidad/volumen/precio. Vale, seguro que se me escapan sesudos argumentos para entender esta tendencia anticíclica al alza, pero habida cuenta de lo dicho más arriba y de que los autores suelen cobrar una miseria porcentual de los beneficios editoriales (no del PVP), sigo pensando que algo no encaja del todo.

Entonces es cuando intento aventurar alguna explicación de cosecha propia y caigo en el eterno factor de la economía de mercado: el intermediario. Mirad, yo lo veo así: los juegos de rol son como las verduras; no necesariamente prohibitivos en origen (producción), pero un poco hinchados en destino (comercio). Entiendo que para que un libro pueda llegar a una estantería tiene que pasar por una serie de fases que han de ganar su parte para seguir funcionando el conjunto, y no lo critico, pero sí me parece que hay una tendencia al gran formato para asegurar la tajada "satisfactoria" de cada uno. Y no una tajada testimonial, como pueden dejar líneas radicalmente baratas de incierto destino, sino una generosa que te haga respirar un poco cada X meses. Y, de nuevo, ¿quién puede criticar el derecho a la subsistencia de una empresa? Nadie, y menos yo, porque si te pones a penar, el intermediario tampoco es la madre del cordero.

El auténtico problema, y de esta burra no me bajáis, es la escasa tirada debida, a su vez, al escaso público objetivo. No nos engañemos: somos los mismos de siempre, solo que con más poder adquisitivo que cuando teníamos quince años. Sí, ya sé que todo el mundo dice tirar entre 2.000 y 5.000 ejemplares, que los PDF se bajan a decenas de miles y que en casa de cada uno son ciento y la madre jugando a rol. Pero ¿cuántos compran rol? Y acto seguido surge el mantra de que "imprimirmos en tal o cual formato porque así podemos tirar pocos y no ahogarnos en libros que no se vende tanto". ¿En qué quedamos? Solo si asumimos cierta exageración en las cifras declaradas podemos entender que, ante una base de consumo exigua a pesar del cegador oro con que está todo chapado, haya que apretar la tuerca del margen para que el negocio siga siendo rentable, lo que nos lleva a la preminencia del gran formato caro o al pequeño formato sobrepreciado que den ese margen satisfactorio para la supervivencia de productores, intermediarios y comercios. No me malinterpretéis: no pido aquí que nadie se apriete el cinturón; ¡me conformo con que empecemos a llamar las cosas por su nombre y se nos caiga un poco la cartea impostora de gran sector, cuando en realidad hay lo que hay! Que no voy a llorar porque el rol sea cada día más caro en contraste con los costes de producción, ¡pero hombre, un poquito de honestidad para variar! Admitamos que la edad dorada es en realidad una etapa de sobreproducción abocada a la inflación para poder subsistir a falta de un mercado mayor. 

No me hagáis caso, que mientras los pocos que somos sigamos comprando, no habrá pasado nada, porque de eso se trata: nunca pasa nada. Y aun así, este tema (el de las tiradas y los muchos o pocos que somos) ya es un clásico de nuestros particulares mentideros, inamovible, como todos los que quieren salir en la foto, sí o sí. Pero, ojo, que de éxito también se muere.

Aun así, cómo me gustaría poder mirar más tiempo por el ojo de la cerradura. O mejor no, que quizá perdería más puntos de cordura de los que aún me quedan después de haber mirado demasiado tiempo.
Aquí no pasa nada Reviewed by Omar El Kashef on 10:26 Rating: 5

7 comentarios:

David Sánchez dijo...

Buen artículo. Hace tiempo la gente de la Marca del Este hizo un cálculo comparando el precio de los manuales recientes con los manuales viejos, actualizándolos haciendo uso de estimaciones de inflación y demás. Si no recuerdo mal, la conclusión era que los manuales de hoy en día son comparativamente baratos.

Como comentario más bien profano del mundillo y más sesgado y producto de ganas de soltar verborrea que otra cosa, creo que el tema de los PDFs ha tenido su parte relevante en la subida de precios y en que los manuales sean tipo coleccionista y demás. Me intento explicar:

Yo sigo comprando manuales (y sí, respondiendo a tu pregunta, soy el típico que dirige todas las partidas y prácticamente el único que compra de un grupo de al menos 10 personas que puede decirse que juegan regularmente conmigo xD). Pero si hay una cosa cierta es que ya no los llevo a las partidas. Hace años, me cargaba los básicos de D&D en una mochila para ir a jugar a casa de un amigo y como quisiera meter alguna cosa de suplementos también los llevaba. Dados, carpeta con ficha y apuntes de partida... Total, un huevo de peso que yo llevaba con alegría por la calle, y bien contento que estaba. No me importaba si los manuales eran en blanco y negro o no, y todos andaban por el mismo precio, unos 25-30€.

Ahora uso una tablet, como cada vez más gente, así que para empezar no tengo necesidad de cargarme la espalda con tanto peso. Por otro lado, ya que la gente sigue gustando de comprar manuales (por eso de la nostalgia del papel y tal, yo el primero xD) pero cada vez los usa menos y viendo que por ejemplo con los mecenazgos pueden alcanzarse sin problemas los costes de una edición tipo coleccionista, parece de cajón que los diferentes editores de rol hayan optado por hacer unos PDFs visualmente atractivos y cargados de imágenes chulas que luego acaban pasando al papel en formato de libros de lujo, ya que son tan bonitos y no se limitan solo al fondo blanco con doble columna y marco... El tema del formato monocromático, típico blanco y negro o las escalas de colores sepia y por el estilo, puede que abarate los costes de impresión y demás, pero a mí me da la impresión de que las editoriales (grandes sobre todo) van holgadas en este caso, optando siempre por el manual de "mostrar musculatura" por encima del manual simple pero utilitario. Su beneficio tendrá, supongo.

Aunque los precios de los PDFs es algo que también te daría para un artículo. Creo que ayer leí que el PDF de Mindjammer estaba casi por los 30€... ¿Va en serio o qué? xDD

Aparte, esos libros de D&D que tanto movimiento y partidas vieron están enteros. Muy hechos polvo, pero enteros. Podría seguir jugando muchos más años con ellos, como siempre compartiendo mesa con grasientos paquetes de papas y botellas de refresco recubiertas de vaho por la diferencia de temperatura. Años después mi grupo se compró el de Anima, como 10€ más caro y no duró ni 6 meses. Se le cayeron las tapas y el lomo y acabó siendo un montón de hojas de papel cosidas. Le llamamos "harapos" con mucho cariño. Y no es que lo tratáramos mal, de hecho cuanto más cuesta una cosa mejor la tratas. Igualmente tuvimos que comprarnos otro. Mucho más recientemente compré los de CthulhuTech, y tanto el básico como el Vademécum suenan horribles al ser manipulados y me miran poniendo cara de "voy a desintegrarme en cualquier momento y a convertirme en tu harapos 2.0"... Total, que muchos colorines y parafernalias pero los libros no duran un carajo. Da hasta miedo abrirlos, parecen de cristal. La experiencia previa con los manuales más nuevos también ha colaborado en que ya casi no lleve libros a las partidas y los que compre los lea tranquilamente en casa antes que exponerlos a la batalla campal que suele ser una mesa de rol. Comprar un libro en plan coleccionista para que luego se deshaga por darle una caña tremenda pues... No mola xD

¡Un saludo Omar!

Omar El Kashef dijo...

¡Gracias por comentar por aquí, David! Las redes sociales están matando la buena costumbre de comentar en los blogs.

Bien es verdad que el papel lleva las de perder si consideramos cómo se usa un juego de rol, y lo digo a mi pesar, que soy de los nostálgicos. Puede que el PDF sea uno de los factores de encarecimiento, no lo sé, aunque no lo creo del todo. El rol es un tipo de libro que siempre ha tirado a más caro por su inherente necesidad de soportar textos, ilustraciones y un aire vistoso.

Sigo pensando que una de las raíces del problema es que el mercado, el nicho de consumo, lleva décadas petrificado, salvo anecdóticas sumas al colectivo. Eso, sumado a que no se exploran formas de ampliarlo, nos condenan a vender poco, pero caro para mantener los márgenes.

Un abrazo.

David Lanza dijo...

Yo ya lo he hecho en "esas redes sociales" XD, así que no me repetiré, por no dejarlo por duplicado, pero estoy en la misma creencia de todo lo expuesto :)

Omar El Kashef dijo...

¡Maldito! ¡Pero hay mucha gente que no tiene acceso a G+! Tanto círculo, tanto círculo que al final la comunicación se pierde XD

josemasaga dijo...

Reflexiones muy interesantes, compañero. A mí sí me duele (y soy un poco brasas con el tema, lo admito) que una afición basada en la imaginación esté tan basada en suplementos, aventuras, vademecums, etc. Además, después de tener y usar productos como los de Lamentations of the flame Princess, de pequeño formato y precio muy ajustado, los libracos de los que hablas en la entrada me parecen incómodos e innecesarios.

¡Un saludo!

Omar El Kashef dijo...

Gracias, Jose :) A veces menos es más, pero eso no quita que pueda haber líneas que expandan el básico, pero todo dentro de un orden y en función de la situación social que vivimos. Yo, con no tener la sensación de que a veces me toman el pelo me conformo XD

Un saludo.

Pau Rodríguez dijo...

Leer esto de nuevo en un día como hoy no tiene precio. Seguirá sin pasar nada?????

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