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'Prince of Persia', luces y sombras







Han pasado casi seis años desde que la franquicia de 'Prince of Persia' diera el salto a las consolas de más reciente generación con la trilogía de 'Las arenas del tiempo'. El concepto se llenaba de novedades, una identidad estética y temática propia y ciertos elementos de la mecánica de juego, como una relativa libertad de movimientos, la posibilidad de dar marcha atrás en la acción, el aprendizaje de nuevos combos y la adquisición de nuevas y mejores armas, que crearon a su alrededor una legión se seguidores con unas cotas de exigencia bastante fáciles de defraudar.

Ése es el lastre con que nace el primer título (y ya adelanto que no el último) de las aventuras del príncipe para las consolas de nueva generación (PS3 y X360). Ya desde su anuncio y primeros avances se desató la polémica por la nueva imagen, que algunos se mojaron en tildar de "manga", cuando en realidad pretende parecerse más a un óleo animado, así como por el nuevo concepto de juego, que prescindía de las florituras de títulos anteriores para dar más peso a la propia jugabilidad. Está claro que no ha llovido a gusto de todos, pero, con todo, estamos ante un juego de excelente factura y equivalente buen gusto. Otra cosa es que las opciones por las que se han decantado sus desarrolladores sean del agrado de los jugones más extremos.

El juego nos lleva atrás en el tiempo, sugiriéndonos a un príncipe que aún no tiene título, más bribón que noble, aunque su corazón siempre denota ese sentido del deber que se autoimpone todo héroe por circunstancias. Lejos de su interesante oscuridad en 'El alma del guerrero', retomamos a un príncipe fresco, de diálogo animado y frases punzantes (a veces tanto que parece que estamos ante un ligón de discoteca moderno, cosa que no ha gistado a muchos tampoco). EL intento de recuperar al príncipe irónico y humorístico de 'Las arenas del tiempo' se ha olvidado de que aquél gozaba de un toque de ingenuidad que aquí brilla por su ausencia. Un detalle: con todo lo llovido, aún no conocemos el nombre del príncipe, magia que la adaptación cinematográfica ya se encargará de estropear.


Como en todo buen título de la franquicia, habrá un personaje femenino que le dará la réplica al príncipe. En este caso se trata de Elika, un misteriosa joven, hija de un rey, y que goza de unos poderes que mucho tendrán que ver en el devenir del juego. Los desarrolladores han optado por dar a la coprotagonista un papel fundamental en la trama, por no decir que es ella la que lleva la batuta mientras que nosotros, al mando del príncipe, hacemos las veces de guardaespaldas bocazas. Y no es baladí, pues en ella recae el principio de la historia y los avatares que afectarán al mundo (la liberación de un dios oscuro de nombre Ahrimán), así como el final inconcluso que dará lugar a una más que predecible secuela.

Tanto peso tiene Elika en la historia que, a diferencia de otros títulos, nos acompará en todo momento, saltando, corriendo y trepando a nuestro lado sin suponer por ello un impedimento a nuestros movimientos. Con ella, tendremos que localizar las diferentes áreas fértiles que el dios oscuro ha contaminado para liberarlas de la sombra. Si mal no recuerdo son unas cuatro áreas, y en todas ellas la mecánica es la misma: acceder a sus zonas, enfrentarse en combates marginales al que será el jefe de nivel, e ir liberándolas hasta llegar a la zona principal de cada área fertil, donde se producirá el enfrentamiento mayúsculo con el jefe de nivel. Para acceder a las áreas fértiles, tendremos que contar con que Elika conozca las disciplinas mágicas que nos permitan acceder a zonas imposibles (volar, correr por paredes, dar saltos increíbles, etc.). Para obtener estas disciplinas, tendremos que ir recogiendo orbes de luz, cuyo número será cada vez más exigente para aprender las subsiguientes disciplinas. En definitiva, una mecánica de lo más lineal que, sin embargo, nos permitirá volver sobre nuestros pasos para ir al área fértil que se nos quedó pendiente por no contar con la disciplina de turno de Elika.

Y es que si algo define a este juego es la linealidad y la sistematicidad, cosa que a muchos les ha provocado sarpullidos. Puede decirse que este título está para atraer quizá a jugadores más casuales, que prefieran disfrutar de la vistosidad de los combates, los paisajes (sublimes como pocos) y las acrobacias, que se han simplificado para poder disfrutar de un ritmo de juego endiablado. Y en el ritmo mucho tiene que ver Elika, gracias a la cual nunca, repito, nunca moriremos, pues ella nos salvará de caídas, golpes mortales, etc. De nuevo, potencia el ritmo de juego (a nadie le gusta morir y tener que volver a empezar el nivel), pero puede que le quite algo de sabor a quien disfrute de mayores retos.


El combate ha sufrido un cambio radical. Para empezar, es mucho más esporádico que ene títulos previos (puede decirse que ha pasado a un segundo plano con respecto a cosas como las propias acrobacias). Aparte de algún enemigo esporádico, los combates más sonados se darán contra los jefes de nivel (uno por cada zona fértil, como la concubina, el cazador o el guerrero). En los combates Elika también tiene un papel fundamental, pues podremos combinar con ella mortales combos y vistosos movimientos que más parecerán una danza de muerte que una lucha. En todo ello se entrevén los clásicos movimientos del príncipe, con sus saltos y sus estocadas vistosas. En resumen, todo se reduce a saber darle a los botones adecuados en los momentos precisos. Eso sí, el espectáculo visual y la sobradez del príncipe son para verlos. Un dato: no iremos acumulando artefactos o espadas nuevas. Siempre llevaremos la misma espada y nuestros dedos para darle al manos. He aquí otro elemento que puede defraudar a los más acérrimos puritanos.

A pesar de todo lo dicho, 'Prince of Persia' es una gran juego que cautivará a los amantes de lo preciosista y defraudará a los más conservadores ortodoxos. Uno se pregunta por qué cambiar una fórmula que ya funciona, pero si no fuese por osadías como esta, con sus luces y sombras, no evolucionaríamos nunca en ningún campo. A mí me parece un juego estupendo, entretenido y rápido de ejecutar (puede que demasiado corto), y no creo que sea justo juzgarlo con el prisma de títulos anteriores.

Lo mejor: la estética, los paisajes y el lirismo que envielve al juego. El guión.

Lo peor: lo sistemático y repetitivo que se vuelve todo.

Jugad y decidid.

'Prince of Persia', luces y sombras Reviewed by Omar El Kashef on 12:31 Rating: 5

2 comentarios:

nexodecaminos dijo...

Bueno bueno, a mi me enamoró la anterior trilogía... la verdad es que supongo que este juego no me decepcionaría. Hay cada perla por ahí que me están entrando unas ganas locas de comprarme la Xbox360... si tuviera tiempo, maldita sea.

De lo que yo tenía miedo era de que la tipa molestara a la hora de ir dando saltitos y en los combates, cosa que no pasa así que genial.

¡Buena reseña avatar!

Milán dijo...

Pues al igual que Nexo, yo también soy un enamorado de la trilogía de las arenas, de hecho me parecen junto con Splinter Cell, los mejores juegos de la historia, pero viendo este último Prince, debo decir que me ha encantado, coincido con la magnífica reseña de Av, creo que es un juego muy equilibrado en todos los sentidos, en cuanto a lo lineal que puede resultar, yo añadiría que si hubiese sido un juego más largo si podría haber resultado pesado, pero es que hasta la duración es correcta.
Para mi gusto UBISOFT ha vuelto a dar en el clavo.

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