Menuda (y tardía) sorpresa me he llevado el otro día viendo un mal programa musical de Telemadrid (estaba haciendo zapping, lo juro) cuando vi que los Limp Bizkit se han vuelto a reunir y han sacado nuevo disco. Sin ser un grupo precisamente de cabecera, lo cierto es que sus temas siempre me han venido bien para desparramar un poco y desahogar tensiones acumuladas. Lamenté en su momento la despedida de su guitarrista insignia, la flojera de sus últimos trabajos y su disolución final. Ellos mismos han dicho que están asqueados con el panorama de la música popular y han decidido volver con su traca y discutible gusto (estético y moral) para dejar claro que hay vida más allá de Lady Gaga (habrá que ver qué han aportado/aportan/aportarán ellos).
Pero lo mejor de este regreso es que también se ha apuntado el pintoresco Wes Borland, el guitarrista insignia de la banda y que se caracteriza por salir siempre disfrazado y caracterizado, y que se pasó una temporada con la otra cuadrilla de animales de Marilyn Manson. Siempre me ha gustado su sobradez, con y sin la guitarra, así que celebro por partida doble (bueno, una vez y media) el regreso de estos machitos sobrados de la música.
De lo que he podido escuchar del nuevo trabajo, puedo decir que nada nuevo bajo el sol. Riffs pegadizos, voces que hablan más que cantan, mucha testosterona y un gamberrismo de escuadra y cartabón que se agradece entre tanta corrección política desde los presuntos estamentos artísticos o, en el peor de los casos, que te deja indiferente. Su trabajo podría haber salido de cualquier disco de la década pasada, pero como dicen por ahí: si algo funciona, para qué cambiarlo. Para lo que sirve Limp Bizkit, bien está.
Año 1215: Inglaterra está desangrada por culpa de las cruentas luchas interinas por el Poder. Juan I de Inglaterra, hermano de Ricardo Corazón de León, apodado Juan Sin Tierra al ser el cuarto en linea de sucesión, o Espada Suave por su ineptitud militar, intenta recuperar la monarquía absolutista con la ayuda de tropas de guerreros daneses. Los nobles ingleses son tomados por sorpresa y se encuentran sin efectivos militares con los que hacer frente a Juan.
Pero en el camino de este se cruza Thomas Marshall, un caballero templario atormentado por la agotadora guerra que empieza a perderse en Tierra Santa y las muertes que ha causado su espada. Marshall va camino de reunirse con sus superiores para ser licenciado de la Orden, pero la muerte de dos de sus compañeros templarios a manos de las tropas danesas de Juan, con las que se tropezaron en el camino, hacen que jure un último proposito para liberar a Inglaterra de la tiranía del Rey. Así, se une al Barón Albany en un desesperado intento de aguantar a las tropas de mercenarios daneses en el pequeño, pero estratégico, Castillo de Rochester, dando tiempo a los nobles ingleses para solicitar ayuda al Rey de Francia. Albany contará con menos de veinte guerreros para contener a todo un ejército enemigo. La ayuda, pues, de un caballero templario, famosos en toda Europa por ser guerreros indomables, será crucial para tal empresa.
Un argumento simple y, a mi parecer, un desarrollo más o menos aceptable. Así se nos presenta Templario (Ironclad), dirigida y escrita por el desconocido Jonathan English, protagonizada por James Purefoy (Marco Antonio en la serie Roma) y la colaboración de actores como Brian Cox o Paul Giamatti. La película casi se torna en un documental sobre un asedio medieval en toda regla. Aunque adornada con pasteleos amorosos o paternalistas, la película nos muestra la real y cruda verdad de unos hombres que morían olvidados en el fango, después de haber luchado por unas tierras que no eran suyas, por unas riquezas que jamás alcanzarían, tan solo unidos por la frágil cuerda del honor y la lealtad a sus compañeros de batalla. Pero aviso: quienes vayan a ver la película con la idea de ver algo de la leyenda creada en torno a la figura de la Orden de los Pobres Caballeros, se encontrará con... poco o menos. El templario es solo una excusa para meternos en la piel de estos guerreros medievales.
Sangre enfangada, luchas cuerpo a cuerpo sin belleza, con espada o la primera cosa que se tuviera a mano, hambre, brutalidad y dolor, rodean constantemente la acción de la película. Pero no todo es muerte y destrucción (que la hay sobrada). El film nos muestra la situación real de las mujeres en el medievo como aquellas que, según los hombres, no tienen más derecho que ser objetos de procreación. Pero que, al final, son las que de verdad mueven las iras o las noblezas del género másculino luchando, codo con codo si hace falta, hasta el final junto a ellos.
Pero la película abusa, en las escenas de lucha, de los movimientos frenéticos de la cámara, que no ayudan precisamente a meter en el tema al espectador, sino que más bien le marean. Aunque, con el transcurrir de la película, está sensación inicial desaparece y solo quedan los sufridos hombres después de cada pelea, la cinta está plagada de personajes estereotipados, como Tiberio (Vladimir Kulich, Buliwyf en 'El Guerrero Número 13), el comandante de los mercenarios daneses, quien parece demasiado inepto como para merecer ser el líder de un temible ejército y solo sabe gritar y aplastar cráneos.
Cierto es que yo salí satisfecho del cine, habida cuenta de que me encantan estas historias (y la Historia en si misma) y la adrenalina que fluye en algunos momentos. Quizá también porque esperaba ver lo que al final pude ver y nada más. En ese aspecto creo que la película ofrece lo que promete, pero he de reconocer, ya más calmado, que la trama cojea en algunas partes, como cuando se mete con forceps la relación entre Marshall y Lady Isabel (Kate Mara), esposa del noble del castillo, quien está cansada de su matrimonio forzoso y persigue, hasta extremos que agotan a cualquiera (¡cansina!), una relación más "estrecha" con el templario. Por otra parte los compañeros del templario son reclutados por el Barón Albany sin muchas presentaciones (ninguna) más allá de que todos parecen sacados de un manicomio, perfectos para matar: poco cerebro y mucha mala ostia.
Las críticas que he leído no son buenas, pero tampoco la hunden en el fango que tanto abunda en la cinta. Y hay alguna que otra buena. Para mi gusto es recomendable para pasar un buen rato de acción.
El otoño va calentándose televisivamente, y la última bala cargada es la esperadísima temporada de 'Los muertos vivientes', que se estrena el 16 de octubre en Estados Unidos y podremos ver casi simultáneamente en Fox España (supongo que tardará algo más en llegar a LaSexta.
Os dejo con el tráiler, un avance de 4 minutos que ahonda en el carácter del cómic y plasma estampas que nos recuerdan a las viñetas. Si en la primera temporada (que se me antojó un coitus interruptus) los personajes ya se enfrentaban a situaciones complicadas, la segunda parece ir a más en todos los sentidos, complicando de paso la convivencia entre ellos y creando cismas que salpimentarán la aventura. Se perciben licencias en la adaptación, pero a tenor del resultado, no nos vamos a quejar. Promete ser una de las sensaciones de la nueva temporada.
A la vista de este vídeo que circula por Internet desde hace poco, no sé si hacerme preguntas o darlas ya por respondidas. La comparación con el Conan de Milius es inevitable, especialmente sus coordenadas narrativas, que me parecieron soberbias en su momento: contención, palabras justas y largos silencios autoexplicativos. Está claro que los tiempos han cambiado, que el cine tiende más al efectismo que a la propia narración, pero no sé si este enfoque me acaba de gustar.
No digo que la secuencia sea mala (y si lo es, no me he enterado, porque no soy ningún experto en cine), pero parece que la ha hecho un friki con ganas de sobreexplicar a Conan. Ya sabemos cómo será de mayor, así que, ¿es necesario este guiño tan efectista? Pero también me hago otra pregunta, y ésta entronca con algo que siempre me maravilló de los cimmerios: ¿cómo es que Conan es el único que destaca de manera tan formidable? Es como ver a Rambo y preguntarse cómo pudieron perder la guerra con más de esos. En la escena, se nos muestra a una cultura aguerrida que pone a prueba a sus jóvenes, pero lo cierto es que los demás, incluso mayores que el protagonista, parecen patanes de libro. ¿No son éstos recursos demasiado facilones para hacer destacar al protagonista cuando se carece de medios narrativos más ambiciosos?
Confieso que no he leído más que un puñado de relatos del bárbaro, así que agradeceré que alguien más versado me ilumine al respecto de la idiosincrasia de la obra de Robert E. Howard.
En las ultimas semanas Apple ha presentado algunas importantes novedades de sus productos estrella en cuanto a Sistemas Operativos de refiere. El primero y más destacado cambio, por la ingente cantidad de personas que usa iPhone e iPad ha sido la presentación de iOS 5, del que hablaremos llegado el momento del lanzamiento, allá por el mes de noviembre.
El asunto que me ocupa hoy es el nuevo sistema operativo para ordenadores Apple, Mac OS X, que llega a la versión 10.7, con el felino seudónimo de Lion. Si bien todas las versiones del sistema han llevado como estandarte a los grandes felinos (Tiger, Leopard, Cheetah, Panther, etc.) ha llegado el momento del Rey de la selva, y no es para menos, ya que Lion trae bajo el brazo los mayores cambios con respecto a versiones anteriores, al menos en cuanto a cambios y mejoras en usabilidad, haciendo aun mayor la distancia con sus principales competidores, Linux y Windows, y es que la experiencia de usuario ha sido aun más cuidada de lo que cabía esperar.
Javier Sierra me encanta. Como divulgador y periodista de lo insólito me encanta. Disfruto con sus inquietudes, que hago mías desde los días de Jiménez del Oso, con su empeño en leer entre las líneas de la realidad sin descartar nada, por descabellado que suene, que esté dispuesto a creer por encima de muchas otras y más serias cosas y que defienda todo eso lejos del sensacionalismo de algunos de sus compañeros de ramo, cuyos espacios televisivos más parecen el 'Aquí hay tomate' de lo oculto...
También me gusta como novelista, si bien sólo he leído dos de sus obras: ésta que vengo a reseñar hoy y 'Las puertas templarias'. Con la primera disfruté mucho, más que con 'El ángel perdido', quizá porque mi percepción de las cosas era entonces más receptiva a cómo se cuenten. En este sentido, hayq ue decir que Javier Sierra es tan oportunista como el que más (o quizá sus editores), porque cuando estuvo de moda el tema templario, sacó su guiño literario, al igual que cuando Dan Brown hizo furor con Da Vinci o actualmente con los ángeles, que intentan colarse como moda sustitutiva de vampiros, pero con resultados bastante discretos en mi opinión.
Si hace un par de días inundaba las redes sociales la portada de la precuela de 'La Cosa', hoy se ha lanzado el tráiler de esta producción Estadounidense con sabor noruego, de los mismos responsables de 'El amanecer de los muertos'.
'La Cosa' de 1982 fue, a su vez, una adaptación que hizo John Carpenter del clásico 'El enigma de otro mundo' y que supuso uno de sus mayores éxitos cinematográficos por el acierto en el manejo de las claves del dramatismo de situación y el terror psicológico. En 'La Cosa' de Carpenter, los integrantes de una estación polar antártica estadounidense tienen un encuentro accidental con los últimos supervivientes de otra estación, ésta noruega, que han entrado en contacto con un ente extraño hallado en una nave enterrada bajo los hielos perpetuos de la Antártida. Si bien los americanos tuvieron su propia aventura, fueron los noruegos los primeros que tuvieron que lidiar con esta "cosa" y sus increíbles capacidades. Y de esto trata esta precuela.
Creo que este es uno de los relatos que mejor admiten un salto hacia atrás, hacia el origen. Por un lado el tráiler transmite unas vibraciones inmejorables que recuerdan al éxito de Carpenter y todos sus ingredientes, pero quizá sea eso lo malo. ¿Qué impide que la precuela se convierta en una copia de la película protagonizada por Kurt Russel? Si se ciñen a lo visto, al menos sabemos cómo acaba, y no auguro final feliz.
Bueno, no quiero hablar antes de tiempo. En todo caso, recomiendo a los profanos que busquen inmediatamente 'La Cosa' de 1982 y la vean si quieren disfrutar de terror del bueno. Esta otra ya veremos cómo es.
Ésta fue la primera pregunta que me hice cuando supe del paquete Welcome Back que Sony ponía en marcha para resarcir a sus usuarios después de la fuga de información de PSN. Si no lo sabéis, os pongo en antecedentes.
Hace varias semanas, la plataforma PlayStation Network sufrió el hackeo más importante desde que se puso en marcha. Millones de usuarios vieron sus datos comprometidos, incluidas contraseñas, identidades y números de tarjetas de crédito. Mucho se escribió en su momento sobre lo inaudito que era que una empresa tan aparentemente seria como Sony fuese tan vulnerable a este tipo de ataques. No olvidemos que la información es una de las monedas de cambio más cotizadas, ya no sólo en la red, sino en cualquier ámbito de la rutina económica de los ciudadanos. No os extrañe que muchos servicios de la red se presenten como "gratuitos", declaración a la que sigue el proverbial "darse de alta" con nuestros datos y esos dichosos campos obligatorios del asterisco. Señores, nada es gratis. Y todo lo que se tilda como tal, lo pagamos con creces con nuestra información persona. ¿Cuántos de nosotros se han parado a leer todas las cláusulas de los acuerdos que "aceptamos" para darnos de alta en un servicio? Pocos, y yo el primero que no.
La adaptación de 'Sherlock Holmes' de 2009 a cargo de Guy Ritchie fue una de las buenas sorpresas cinematográficas que me llevé ese año. Soy consciente de que la película no gustó a algunos, pero a mí me dejó un gran sabor de boca y, lo más importante, la sensación de haberme divertido en la sala de cine. Bien es cierto que la perspectiva de Ritchie obedece a su propia forma de hacer cine y entenderlo, y que nadie se lleve a engaño: es una adaptación, no una traslación de la obra de Conan Doyle.
En 'Sherlock Holmes - A Game of Shadows' (Un juego de sombras), repiten en el reparto el estupendo Robert Downey Jr. y el gran Jude Law, a los que se suman la camaleónica Noomi Rapace (saga Millennium), que parece empezar a abrirse hueco en las grandes producciones de Hollywood después de su éxito en la adaptación de las novelas de Millennium. La mayor pena que me da es que, a pesar de que surgió la noticia de su confirmación, Daniel Day Lewis no interpretará al genio malvado de Moriarty, sino que será encarnado por un más discreto Jared Harris. Una lástima, habida cuenta del duelo interpretativo que hubiéramos disfrutado de haberse mantenido el actor originalmente previsto.
Aun así, la propia película promete entretener por encima de todas las cosas aferrándose a las fórmulas que le dieron el éxito a la primera entrega en 2009: mucha acción, humor británico y gran efectismo en cada plano, con un preciosismo y unas cámaras lentas que reafirmarán a los que saben lo que van a ver. El tráiler, por su parte, con el que os dejo al final de la entrada, es parco, como la primera vez, cosa que prefiero, porque estoy un poco cansado de tráilers que te destripan la historia en minuto y medio. En definitiva, que tengo ganas de que llegue diciembre para tener una excusa para ir al cine, que hace tiempo que no piso a mi pesar.
Dos han sido los pilares de mi acercamiento al mundo del cómic desde la infancia: Asterix y Tintín, a los que no tardó en sumarse la tropa de Ibáñez, encabezada por Mortadelo, Filemón y mi favorito: Rompetechos. El caso es que la mayoría de ellos han aguantado una revisión crítica en distintas etapas de mi vida. Han aguantado el tipo con su tono y su mensaje, especialmente los que se apoyan en el humor.
Con Tintín, sin embargo, la cosa no fue tan bien. Hace no mucho intenté releer alguno de los números y he de reconocer que no pude terminar. Los dibujos me siguen pareciendo estupendos, así como la puesta en escena de la acción y lo que supone la obra de Hergé para entender la Europa de una época que se nos antoja ya distante y aliena. El guión, no obstante, se me hizo ingenuo, más infantil de lo que en un principio me lo pareció, excesivamente inocente y en ocasiones aburrido. Pero no puedo arrancarme a la seducción que me supone ese periodista de flequillo rebelde acompañado de un fiel perro blanco, más inteligente que su socio humano: el capitán Haddock, marino impulsivo y muy dado a la botella.
Cuando supe, hace años, que el irregular Spielberg planeaba una adaptación cinematográfica de las aventuras de Tintín, la verdad es que no supe que pensar, aunque me decanté más por el pesimismo que otra cosa. Producida por Peter Jackson, lo que se nos demuestra es que los talentos de la dirección y producción de Hollywood tienen más olfato para las sinergias que dan audiencia que para la propia creación; pero si con todo nos divertimos los demás, bienvenido sea.
Por fin nos llega el tráiler de esta adaptación, con todos los clichés y personajes del cómic original y un argumento quizá demasiado desvelado que se explica por sí solo. A mí me han reactivado las ganas de ver qué han sacado de la obra de Hergé y cómo la han llevado a la gran pantalla. Preveo un rato entretenido, no demasiado brillante en la historia, pero sí en la técnica, que es abrumadora. Se nota la mano de Spielberg en la acción, y me pregunto si no será mejor que la próxima entrega de Indiana Jones sea en formato animado, cuando las ideas y los protagonistas ya empiezan a dar muestras de flagrante desgaste. Ahí queda la reflexión (y el tráiler, claro está).
Hay quien dice que para saber si una serie es buena, hay que dejar pasar tres, cinco o diez capítulos de la misma. Yo digo que basta con el piloto, que es lo único que ve un directivo antes de dar luz verde a una producción televisiva. Aun así, yo ya he visto tres capítulos de 'Falling Skies' y el resultado ha sido infinitamente más decepcionante de lo que había supuesto en un principio.
Y es que 'Falling Skies' no sólo contaba con una generosa producción que la sustentara, sino con la veterana mano de un Spielberg cada vez más irregular y cuya impronta se nota poco o, en todo caso, por donde no hay que notarla. Además, el tema que trata no es que sea inédito en la televisión, aunque sí que se ha explotado con menos medios (y más acertadamente según casos), pero sí que debemos admitir que es perenne. Generación tras generación, muchos nos hemos dejado embelesar por la historia de una invasión extraterrestre a nuestro planeta. Las hay para todos los gustos, más sutiles, como 'La invasión de los ultracuerpos', o más directas, como la propia 'V' (cuya adaptación a los nuevos tiempos fue otro fiasco). 'Falling Skies', por su parte, pretende abordar el fenómeno desde un enfoque más bélico, convirtiendo al puñado de supervivientes humanos en una especie de resistencia más o menos organizada. Así pues, habida cuenta de que la serie cuenta a priori con todos los elementos para triunfar, incluidos los actores, por cierto, ¿qué falla para que el producto se quede en un intento fallido?
Hay veces en las que uno ha de quitarse el sombrero ante la capacidad de entrega y dedicación de los compañeros de afición. Sabemos que el tiempo es oro y que esta sociedad en la que nos encastramos no entiende de huecos muertos. Lo que haces tiene que ser rentable o mejor no hacerlo. Pero está esa rentabilidad incuantificable materialmente, pero sí en términos de satisfacción personal, en la que los roleros somos especialistas, tanto como cualquiera que tenga una afición que atesore y por la que esté dispuesto a dar parte de su tiempo y de su ingenio en aras de completarla, mejorarla, perfeccionarla.
Es la única forma que se me ha ocurrido para definir la labor de Athal Bert y Valver, quienes mano a mano han parido, como quien no quiere la cosa (al menos para el profano que lo ve llegar) una ayuda de juego exquisita, a mi parecer, tanto es un redacción como en su puesta en formato. Se trata de 'Batallas navales avanzadas', una ayuda de juego para '7º Mar' (AEG/La Factoría), peroque bien podría servir como juego independiente de simulación de combates navales. No tengo el juego, pero como ya he manifestado en otras partes, después de leer esta ayuda se me han reavivado las ganas de adquirirlo. Recordemos que '7º Mar' nos propone un mundo muy parecido al nuestro en la época de las grandes potencias coloniales europeas en el Caribe. Muy en la línea de 'Leyenda de los Cinco Anillos', donde el contexto "ucronizado" es el Japón feudal.
Aún queda rato para el 21 de octubre, lo sé, pero a mí el tiempo se me pasa volando, y más con pildoritas de este calibre. Doce minutos de excelente despliegue ingame donde podremos catar algo de las coreografías de combate, tanto de la atractiva Catwoman como del fornido Batman. Además, un poco de las nuevas maniobras con la capa y un vistazo a la inmensidad de Arkham.
Sinceramente, cuanto más avanzan, más aumenta mi ansia por echarle el guante a este título. Más valen imágenes que palabras, así que ahí va el vídeo.