
Vaya por delante que nunca he sido un aficionado del cómic de cuya adaptación al cine voy a hablar, por lo que todo lo que aquí comentaré se refiere exclusivamente a la película como tal.
'Watchmen' para mí siempre fue uno de esos desconocidos a los que nunca tuve el tiempo o las ganas suficientes de conocer de primera mano. Lo grande del concepto, de la historia que cuenta, es que
la novela gráfica es hija deuna época prolija en tendencias, obras y estilos que han dejado un listón muy alto y que no deja de marcar lo que se hace en nuestros días. Como 'Star Trek' o 'El juez Dredd', esta historia se inspira en su propia época, los ochenta, con el fantasma que no dejaba de flotar en la mente colectiva: la
Guerra Fría y el consiguiente temor que todo creativo inquieto albergaba sobre la autodestrucción global por culpa del enfrentamiento de dos colosos. 'Watchmen' parte de esta premisa, situándonos en una
ucronía un tanto peculiar por la estética, mezclando en el relato un ingrediente que casi nunca falla: los superhéroes, aunque más héroes que súper... aunque ni eso.
Los "vengadores" de 'Watchmen' no son seres dotados de poderes pintorescos, salvo el Doctor Manhattan, que se parece más a un dios en la Tierra que a un héroe preocupado por sus iguales (preocupación, por cierto, que es casi nula).
En su quizá excesiva fidelidad para con el relato original, la película trata de reproducir sus arcos argumentales, concatenándolos en un intento de narración más general, cuyo eje viene a ser la resolución de un asesinato. Hasta ahí bien, pero
el problema surge cuando el traslado de modo narrativo del cómic trata de llevarse a la gran pantalla casi tal cual. Lo que funciona sobre el papel no tiene por qué funcionar en el celuloide. Esto desemboca en
una historia cuyos constantes giros pierden al espectador, que en ocasiones no sabe por qué está viendo tal o cual historia, y hacen de la película un lastre largo, inconexo y difícil de digerir. Uno se pregunta si es necesario que la película presente a todos los personajes, con sus historias y razones de ser, cuando, cinematográficamente hablando, lo que atrae al ojo es la resolución del misterioso aseinato, enmarcado en el cauce de los acontecimientos históricos que vive el mundo.
Y es que los personajes tampoco están equilibrados. Algunos son como un imán, carismáticos y esenciales en la historia, mientras que otros lo que más consiguen es preguntarte por qué no los habrán quitado, ya que el guión parece destinarlos a aburrir.
Por otra parte, y en honor a la verdad, pienso que algunos puntos de diálogo son cojonudos, igual que las voces en off que los articulan, siempre impregnados de ese "algo" que sólo una década con identidad prpia puede generar. La ucronía es muy interesante y creo que está muy bien llevada, así como los efectos especiales, la estética lograda y fiel, el toque Snyder en las peleas (que en ocasiones recuerdan a las de '300' y la elección de la banda sonora y el propio sonido, que juegan a favor de una película que, por degracia, no acaba de cuajar. De hecho, sales del cine con una sensación rara de estar en el mismo sitio donde etabas antes de entrar en la sala. Y eso, creo, es peor que una película te parezca llanamente mala (que no lo es).
'Watchmen' es pues, a mi juicio,
un gigante con los pies de barro, una mala adaptación, sobredimiensionada en minutos con respecto al interés de lo que cuenta, que debería haber sabido hacer criba en qué contar y cómo hacerlo y que se queda a las puertas, rozando, rozando, de ser una película aceptable, sin más.
Mención aparte merece la caracterización de Nixon que, entre tanto efecto realista, parece un guiñol en pantalla, ofreciendo un contrapunto que quita gran parte de la credibilidad que se pudiera haber querido transmitir.